Cuba 1994

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Un viaje en un tour, con los hoteles ya
empaquetados, y hasta alguna excursión con guia de ésos que te
cuentan todos los detalles de lo que estás viendo no es precisamente
nuestra idea de un viaje. Pero si uno tiene sólo quince días, y
además viaja con los padres, parece la única solución.
Así fué como en julio de 1994 nos embarcamos en un avion de
Cubana: Gloria, Chabela, Raúl padre y Raúl hijo. Un viaje
así no invita a escribir un diario, como en los viajes solitarios que
nos gustan, por lo que a un costado de las fotos hay poco escrito, basado en
unas escasas anotaciones que hicimos al volver a casa. El viaje sirvió
para hacernos una idea somera de Cuba y su gente, y será necesario
regresar para conocer de verdad ese país maravilloso, que resiste
orgullosamente la prepotencia de sus vecinos ricachones. |
| Los Lema viejos alegres frente a la
Bahia de La Habana |
¡Estamos en Cuba! El vuelo, muy bueno. Los
trámites de aduana en Ezeiza con mucho nervio para Don Lema padre, que
tenía miedo de que el avión nos dejara mientras
escribíamos la copia (no había carbónicos) de la tarjeta
de turista. En La Habana, más nervios para él: alguien se
llevó la valija de Chabela y le dejó una exactamente igual. Por
suerte se dieron cuenta a tiempo y lograron cambiarla. De todas maneras,
aquí estamos: Un trago de bienvenida. Más tarde me
enteré que como en el folleto del tour pone "cocktail de
bienvenida " Raúl padre ¡se trajo un traje! ¡A
Cuba! |
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| Museo de la Revolución, La
Habana |
Apenas ha sido posible, nos fugamos para un primer
paseo. Así llegamos a la Catedral. (1704, jesuítica, virgen de la
Inmaculada Concepción, si tal cosa es posible). Según nuestro
South American Handbook, aquí descansaron los restos de Colón,
actualmente en Santo Domingo, pero resulta que eran y son los restos de otro
Colón, un Colón cualquiera. Una torre es más flaca que la
otra, porque les quedó chico el espacio. En la foto de la izquierda, que
no es de la catedral sino del Museo de la Revolución, Gloria es la que
está de espaldas mirando a los revolucionarios |
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| Museo de la Revolución, La
Habana |
Continuando con nuestro improvisado city tour, llegamos
al Museo de la Revolución. Fue el Palacio Presidencial (1922) hasta la
Revolución, en la Avenida de las Misiones. No acostumbro a figuar en las
fotos pero si pudieran verme... He renovado mi vestuario, ya que durante el
vuelo entró ácido en nuestro bolso y me quedé como
Adán. Con los días hemos ido descubriendo que casi nada de mi
ropa se salvó, y alguna de la de Gloria tampoco. |
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| El Comandante Fidel Castro, en la
tele del hotel |
Algo de todo lo bueno de la Revolución Cubana es
que permite tener un museo de historia reciente. El Granma (que se vé
desde algunas ventanas del museo) llegó a Cuba en 1956, con Fidel y sus
compañeros. La contra de que estas fechas sean historia es que yo
podría perfectamente estar expuesto en el museo, y ser historia
también. (Si no por tener algo que ver con la Revolución,
sí por la edad). El Che es, obviamente, una presencia permanente en el
Museo. En nuestro país nada lo recuerda. |
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| Estacionamiento en Playas del Este,
con auto de alquiler |
En nuestro tercer día en La Habana, libres por
suerte de andar en manada, nos hemos alquilado un Ford 1952 con dos choferes
que son Arturo y Modesto. Algo gaseados por el escape, hemos trepado algunas
leves cuestas, que subimos en primera. ¿Quizá el motor necesita
ajuste? Pues en primera, llegamos hasta Playas del Este, que nos resultaron muy
buenas. Estas playas son accesibles fácilmete desde La Habana, por lo
que hay más cubanos que turistas. Qué bueno: el Ford tiene mi
edad. Por supuesto que nos hemos sacado una foto con el Ford. |
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| Playas cubanas, ¡Qué
maravilla! |
La segunda semana de nuestro tour es en Varadero.
Increible playa, aunque las de Cayo Largo nos parecieron mejores. A Cayo Largo
fuimos en un histórico avión Antonov, con niebla por el lado de
adentro, a causa del aire acondicionado un tanto desastroso. |
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| Navegando en Varadero |
De toda la semana en Varadero hay poco que decir,
porque ir de la playa al hotel y volver, y nadar en agua tibia, y navegar a
vela en hobbie cat, y tomar sol, y pasarla bien, no son cosas que den mucho
para la escritura. Mas bien son para recordarlas en la piel, en los ojos, en el
cuerpo. |
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