Diario de viaje de anarres

Desde los preparativos hasta fines de octubre 2001 - Siguiente


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Este diario está escrito por mí, Raúl, con permanente aporte y crítica de Gloria. Valga esta aclaración para que, cuando diga algo así como "hoy me agarré una curda de aquellas..." se sepa que el borracho he sido yo, y no se crea que lo fue Gloria. Que ya se sabe que emborracharse es cosa que en los hombres puede resultar gracioso, y en una dama es de lo peor, según dicen las viejas.

  • Trelew, martes 12 de junio de 2001 - Falta un mes y medio para la partida: Me puse a imaginar cómo sería. Luego habrá que verificar cómo resultó. Lo que imaginé para el 1 de agosto de 2001 fué:

Hoy, tal cual lo deseábamos, hemos partido. Quedan atrás tantas cosas....

Nuestra casa, que con esfuerzo pagamos, y que con nuestras propias manos modificamos, hermoseamos, incansables, poniendo nuestro esfuerzo personal en cada tabla agregada, en cada demolición polvorienta, en cada mueble casero.

Durante ocho años estuvimos ocupados en esto y aquello, y nuestro fiel amigo Coco atravesándose en nuestro camino, siguiéndonos, saltándonos encima cada vez que entrábamos, aunque hubiéramos salido dos minutos antes, dejando su pelambre por todos lados, y ladrando sorpresivamente en medio de la siesta.

Los amigos. muchos, también quedarán atrás, como quedaron los amigos de Rio Gallegos cuando hace tantos años partimos de allá.

Así que, involuntariamente, hemos sido viajeros en el tiempo, y por propia decisión en el espacio, en los lugares en que hemos vivido y en los que hemos visitado.

Hemos partido, y no sabemos qué nos espera. Hay temor, hubo lágrimas, ¿Habrá alegrias que las compensen? Allá vamos, combinaremos el viaje en el tiempo y en el espacio nuevamente, y esperamos que eso nos dé mas vida, una vida distinta.

  • Trelew, martes 16 de julio de 2001 - Lo triste es que sigue faltando un mes y medio para la partida, el mismo plazo que puse el 12 de junio. Hubo una enfermedad de por medio, y tendrá que haber alguna cirugía antes de la partida.

Pero esto es un diario, por lo que hablaré de lo que ahora sucede y no de lo que pasó o pasará. Ya la biblioteca está empacada, junto con otras cosas que no hemos ni regalado ni prestado. La casa empieza a lucir más vacia, y se percibe un aire de partida. Muchos objetos tienen ya designado heredero, y nuestro querido perro Coco se ha mudado a casa de nuestros amigos y vecinos. Enzo, Marcela, Bruno, Denis y Bianca son ahora su familia, aunque Coco de vez en cuando se equivoca y viene a ladrar para que le abramos, a nuestra puerta. Esta ha sido la primera despedida de las varias que habrá que afrontar. Aunque es una despedida tramposa, ya que visitamos a Coco cada dos por tres.

  • Trelew, 5 de agosto de 2001 - Hemos viajado a Cortaderas, San Luis, a dejar en casa de mis padres libros y otras cosas que no deseaba ni regalar ni prestar.

Viaje apurado y cansador, con desvío a Buenos Aires a buscar una notebook usada que compré para actualizar este plomazo diario, y el resto del sitio. Hubo mal tiempo y frío, con lo que lo único bueno, al menos para mí, fue ver a mis padres. Desde el martes pasado estamos de vuelta en casa. Yo, tratando de terminar unos trabajos pendientes, y Gloria embalando algunas cosas, manteniendo la casa en funcionamiento y viéndome la nuca, ya que paso la mayor parte del día sentado frente a la PC o a la notebook. Ahora si se han puesto a pasar los días, y la partida se va acercando.

  • Trelew, 24 de agosto de 2001 - Hemos tomado conciencia de que partimos, y hemos fijado fecha: el 15 de setiembre

Ahora sí, si nada raro sucede, partiremos el 15 de setiembre. Hasta la fecha hemos preparado algunas cosas, nos hemos cansado de visitar médicos preparando nuestra salud, y concluido o empezado algunos trámites. Hemos encargado anteojos de repuesto, y la semana próxima habrá visita al dentista. Hay cajas ya llenas con cosas que no nos decidimos a tirar o regalar. Contienen, en general cosas de muy poco valor, como recuerdos de otros viajes o porquerías de ésas que uno jamas tirará, sin saber porqué. Los pocos electrodomésticos de casa ya tienen herederos diversos, y los entregaremos poco antes de marcharnos, algunos como regalo y otros como préstamo por tiempo indefinido.

  • Coronel Suárez, 22 de setiembre de 2001 - Finalmente partimos en nuestro Twingo, aunque no el 15 de setiembre.

Tanto por comodidad como para despedirnos más de una vez de los amigos, iniciamos nuestro viaje el lunes 17 en vez del 15, que resultó sábado. Y digo más de una vez, porque para nuestro halago y emoción los amigos nos ofrecieron una fiesta sorpresa de despedida el 31 de agosto. ¡Cuántos amigos que dejamos! Que una cosa es contarlos en la mente, y otra verlos a casi todos juntos. La cosa estuvo buena: hubo bromas, cantos y bailes. Hasta yo intenté unos pasos de baile, y éso es mucho decir. Pero ¡Qué bueno es saber que hay amigos!

Aproveché un fin de semana para despedirme de las aguas del golfo: el viernes al mediodía zarpamos con Corcho en el Iopne, con sol y buenos vientos con rumbo a Bahía Cracker. El sábado temporal: sólo por la noche pudimos intentar el regreso a Puerto Madryn. Una flor de despedida de los vientos patagónicos: quizá mas de cuarenta nudos.. El lunes 17, como decía, partimos. Por la tarde, llegamos a Bahía Blanca, con el siempre grato recibimiento de mi prima Nilda y su familia: Carlos, Guille y Ale. Gloria visitó a su sobrino Diego, que ha sido padre hace tres meses. El martes llegamos aquí, y nos quedaremos hasta el próximo martes. Siguiente destino: Cortaderas (San Luis). Les toca visita a mis padres. Mientras tanto hacemos fiaca, organizamos algunas cosas para los días por venir y disfrutamos de las nulas obligaciones.

  • Villa Elena, Cortaderas, San Luis, 28 de setiembre de 2001- En casa de mis padres.

El martes pasado abandonamos a la famila de Gloria y con un viaje que resultó rápido, a la tarde llegamos a esta villa, tan unida a mis recuerdos de infancia y juventud. Han pasado ya algunos días, con clima no muy bueno. No hay caso, no podemos abandonar las pilchas de invierno, aunque el abrigo sea más leve. Cada día que pasa me siento más adaptado a esta vida sin preocupaciones, el futuro parece ser una puerta abierta al verano. El chiste es que por ahora estamos de este lado de la puerta, con viento frío. Los días transcurren apacibles, tranquis, y me pregunto qué poner para que los amigos no se aburran de leer acerca de la nada placentera que es nuestra vida, para nuestra suerte y detrimento de este diario.

  • San Francisco, Córdoba, 3 de octubre de 2001 - En la patria de Sancor

La despedida en Cortaderas, a eso de la una de la tarde, nos condujo a hacer noche aquí, luego de cruzar las Sierras de Comechingones. (Pobres indios, con ese apelativo quién les creería que eran bravos). Allá quedó mi padre, conteniendo las lágrimas, y la vieja, con cara larga, pero disimulando bien. Pero estamos en marcha, por primera vez hacia la frontera. De San Francisco diré poco. Como en muchas ciudades, parece que sólo hay discapacitados motores en el centro, ya que rampas para bajar el cordón las hay sólo allí.

  • Federación, Entre Ríos, 6 de octubre de 2001 - Termas: ancianos en batas y señoritas en bikini, mezclados.

El 4 de octubre, bajo las nubes, como acostumbramos en este viaje, llegamos a Concepción del Uruguay. Las amigas Gloria y Rosita se reencontraron luego de cinco años. La familia se ha ampliado con un nieto, hijo de Verónica, al que visitamos en San José, un tranquilo pueblito cercano. Ayer, siempre bajo nubes, llegamos a Federación, que tuvo su momento de notoriedad cuando la vieja Federación quedó bajo las aguas de la represa de Salto Grande. La arquitectura de los años setenta se vé, con ojos de hoy, bastante aburrida. La cuestión es que aquí hay unas excelentes termas, que hemos aprovechado en grande ayer y hoy. El dato cómico es que Gloria usó su carnet de jubilada, para pagar como entrada por el día un peso. Los jóvenes como yo pagan tres pesos. El sol se ha dejado presentir, y un imperceptible tono rosado reemplaza en nuestra piel el verde acumulado en diez días de lluvias y cielos cubiertos. Mañana quizá lleguemos a Brasil.

  • São Miguel das Missöes, 7 de octubre de 2001 - Por fin en Brasil

Tras varias horas de viaje con lluvia, cruzamos el río Uruguay por Santo Tomé, Corrientes, y hete aqui que estamos en Brasil, en este pueblo gaúcho, donde, como bien indica su nombre hay ruinas de misiones jesuíticas. Con Gloria hemos coincidido en que son más interesantes que las de San Ignacio en Misiones, Argentina. En São Borja, pueblo fronterizo y aquí, hicimos nuestros primeros descubrimientos agradables: La nafta "supra" a unos setenta centavos de dolar, o menos. Los bancos Bradesco nos entregan hasta 600 reales por operación contra nuestra caja de ahorro en Trelew. La pousada de hoy nos cuesta 37 reales: tenemos buen baño, habitación nueva, cinco camas para elegir, todo limpito por la suma antedicha, que expresada en dólares resulta 13,60. Cenamos: Gloria una xis-burger (hamburguesa) gigante con un pan del tamaño de un plato y llena de cosas y yo un filé cebolhado que traia: la carne cubierta de cebollas fritas, papas fritas, el consabido arroz, los porotos negros, fuente con lechuga, tomate, zanahoria, cebolla cruda y otra verdura de hoja, todo esto como para que coman dos personas hambrientas. Cerveza y cafe. La cuenta fue de catorce reales, es decir 5,15 dólares. Ahora mientras escribo estas líneas llueve torrencialmente. Afuera las ranas nos dan un fenomenal concierto que dice cri-cri con distintos ritmos. Que llueva, los anarrestis están en la cueva.

  • Laguna, Santa Catarina, 9 de octubre - Nuestra primera playa, sin sol, como de costumbre.
Santa Catarina Santa Catarina
Bom Jardín da Serra - Santa Catarina Descenso del Río do Rastro - Santa Catarina

Ayer pasamos por Paso Fundo, Lagoa Vermelha, Vacaría. Bonita campiña, siempre en subida o en bajada, con casas de madera por todos lados. Recordamos, de alguna forma, los paisajes de Chiloé. Hoy cruzamos Lages, y nos internamos en la Serra Geral, subimos hasta Bom Jardin da Serra, y luego hicimos el gran descenso a lo largo del Rio do Rastro. Unos paisajes espectaculares (donde en invierno nieva) y poco acordes con la imagen que uno suele tener de Brasil. Hoy vimos, en las sierras, el sol. No duró mucho. Estamos en Laguna, una playa buena para el surf, sopla un viento considerable. Nos hemos refugiado en el Hotel do Atlantico Sul, donde nos cobran, desayuno incluido, nueve dólares y medio.. Y no se crea que es una cueva: es enorme, cuatro pisos, bien hecho, sólo un poquitín falto de mantenimiento, pero al fin y al cabo, falta para la temporada. Ya toca cambiar el aceite del Twingo, lo haremos en Floripa, que está a unos cien kilómetros al norte.

  • Canasvieiras, Florianópolis, Santa Catarina, 11 de octubre - Playa, mar y otras desgracias.

Estamos en el departamento 103 del edificio Ilha das Flores, que parece bastante típico de la construcción de por aquí. Tenemos dormitorio, baño, estar, cocinita. Desde el balcón no se vé el mar, pero no nos importa, la playa está a cien metros. Lo ocupamos ayer a las 17:00. El hecho de estar en un departamento nos dá una sensación de estar en casa, que posadas y hoteles no brindan. Y no está demás tener alguna preocupación rutinaria como la comida, y cosas al estilo. Hoy ha sido día de descanso: un poco de playa, sueño, breves caminatas. En este momento Gloria se entretiene leyendo el manual del microondas, aparato que nunca nos interesó, pero que tendremos que usar aquí. Para los que les gustan los datos concretos: el alquiler es de 30 reales diarios, unos once dólares. En lo económico, todo bien. Creemos, ya que hemos escuchado que en Argentina todo va para atrás. Los noticieros de aquí no se ocupan mucho de los "ajyenchinos". Ahora Gloria me propone cocinar lagarto en el microondas. No hemos visto lagarto en el súper, habrá que hacer algo más convencional.

  • Canasvieiras, Florianópolis, Santa Catarina, 15 de octubre - Todavía playa, mar y otras desgracias.

Continuamos pasándola lo mejor que podemos.Como propone el tango: Uno va arrastrándose entre espinas... Todos los días nos sorprendemos con algún precio ridículo de los que hay por aquí. Aunque nos vamos acostumbrando. Ayer vimos en la playa unos argentinos que compraron todo lo que los vendedores playeros les ofrecieron: gorros, anteojos, tragos, camarón, y quién sabe que más luego de marcharnos. Es comprensible. Estamos bastante bronceados, mas bien colorados. El agua no es muy cálida pero sí muy aceptable. Cuando pienso en las remojadas en Puerto Madryn, para alistar mi velerito, con manos y pies doloridos por el frío, qué lejano me parece... Hoy es nuestro ultimo día completo en Canasvieiras. Mañana partiremos con rumbo a Porto Belo y Bombinhas, donde esperamos visitar unos amigos del amigo Corcho. Creemos que ayer hubo elecciones en Argentina. Qué lástima, nos perdimos la oportunidad, y a cambio tuvimos que pasar el día recorriendo las playas del sur de la isla.

  • Bombinhas, Santa Catarina, 17 de octubre - De festejos y conmemoración, en un día histórico.

Hoy conmemoramos esta fecha, tan grata a nuestros corazones. Los ojos vueltos hacia la patria, no tan lejana, donde en otro día luminoso como éste, dejamos Trelew, hace justo un mes. ¿Pensaron en otro festejo histórico? Isso e coisa de ajyenchinos, aqui não conhecemos São Perón. Redacto esta mala broma acerca de la fecha en el balcón de nuestra habitación en la Pousada Refugio do Corsario. Con vista a la bahia, en una barranca poblada de plantas y flores tropicales. Ayer, cuando llegamos, luego de buscar la casa del amigo de Corcho, éste nos recomendó esta pousada, que en relidad ofrece cabañas y departamentitos como el que estamos ocupando. Como siempre, a precio imposible de creer. La zona nos ha parecido hermosa, como para alquilar una casa por muchos meses. Lo único malo es que mi pesquisa de un barco no ha dado frutos, no parece haber quien venda algo como lo que busco. Veremos. El amigo que vive aquí ofreció ayuda en este tema. De todas maneras, la búsqueda de velero recién comienza. Hemos planeado visitar desde aquí dos clásicos del turismo: Camboriú y Blumenau. Están cerca, así que no vemos motivo para mudarnos, estando tan conformes aquí.

  • Bombinhas, Santa Catarina, 19 de octubre - Ultimo día en esta sucursal de Argentina
Santa Catarina Santa Catarina
Cuatro Ilhas, Bombinhas - Santa Catarina Museo do Mar , São Francisco do Sul - SC

Ayer cumplimos con lo proyectado, visitamos Camboriú, que no me gustó, (a Gloria le agrada) y luego nos internamos hacia Blumenau. Esta ciudad que la va de "alemana" por su origen, tiene algunas construcciones que mas que imitar, caricaturizan las construcciones bábaras. Tienen su fiesta de la cerveza, que llaman Oktoberfest como la de Alemania. Con esto de los inmigrantes en todos lados se organizan lugares poco interesantes donde extraerles unos dineros a los turistas. A favor de Blumenau (o en contra, según se mire) diré que luce prolija y ordenada, lo que la aparta un poco del estilo de vida de Brasil. Hoy hicimos una buena caminata toda a lo largo de la playa Cuatro Ilhas, desde donde prolijamente se ven tres islas, y luego por una sendita llegamos a un morro desde donde divisan las playas de Mariscal, que no hemos visitado ni en auto. La geografia de esta península es tan compleja que cuesta un poco darse cuenta sin la ayuda del mapita que nos obsequió nuestra posadera. El el extremo más apartado de la playa se pasean unos cangrejitos casi invisibles, tan bueno es su mimetismo con la arena. Mañana nos pondremos en marcha nuevamente, como siempre con rumbo norte.

  • Guilhermina, Santos, 22 de octubre - Lamentablemente no escribí ayer, hubiera sido mejor.
Teatro Municipal Posada
Theatro Municipal de Antonina , Paraná Pousada do Professor, São Joao da Graciosa, Paraná

Por lo pronto anteayer, luego de abandonar Bombinhas, pasamos Camboriú nuevamente, y como a la hora de comer llegamos a São Francisco do Sul, que es el puerto de Joinville, una ciudad industrial. No se puede decir mucho de São Francisco, una ciudad pequeña con un buen museo de embarcaciones, desde las usadas por los aborígenes, hasta la que usó Amir Klink para cruzar el Atlántico a remo. De allí a Guaratuba, cruce en ferryboat a Caiobá y parada en Matinhos, una playa poco interesante donde la Pousada Casagrande nos dió alojamiento, el más barato hasta ahora, pero sin café da manhá. Ayer por la mañana fue un dia muy bueno. Continuando con nuestro rumbo, llegamos a Paranaguá, puerto de Curitiba. Unas cuantas edificaciones de principios de siglo pasado, bastante contaminación. Pero nos vino bien para retirar unos reales del banco, se nos estaba agotando la partida anterior. Luego de recorrer por unos kilómetros la autopista a Curitiba, nos desviamos por lo que llaman la Estrada da Graciosa, el antiguo camino entre Curitiba y Paranaguá. El camino se va internando en la mata atlántica mientras asciende por la Sierra, cruzando antiguos pueblitos. Al llegar a São João da Graciosa en vez de continuar la subida, luego de tomar unos caldos de caña bien helados, nos decidimos a visitar otro pueblito, aguas abajo, un antiguo puerto colonial de nombre Antonina. Bonito, los habitantes son llamados "capelistas". Hay tantas capillas, de los cultos cristianos más variados, hasta cansar. En la subida de retorno a Graciosa, nos pareció oportuno parar en la Pousada do Professor. Y así fue que hicimos una de las paradas más placenteras de este viaje. La posada cuenta con tres o cuatro cabañítas muy simples, todo en medio del mato, es decir de la selva atlántica. La casa de los dueños, un matrimonio de profesores de enseñanza media cansados de la ciudad, rodeada de galerias donde los colibríes van a libar agua azucarada de unos recipientes. Todo de madera, simple pero cómodo, con sofás y alfombras en las galerías, para vivir afuera. Por la noche conversamos largo rato, de cuanto tema se nos vino a la mente, y fue, además de agradable, una buena oportunidad de conversar en portugués de cosas distintas que la comida y la cuenta con los mozos de restaurante. Antes de esto, habíamos vuelto a Morretes, por recomendación de otro amigo circunstancial, a comer "barreado". La tal comida es algo que solo en Brasil puede existir. Se comienza con un estofado de carne vacuna, servida con farofa, y con el infaltable acompañamiento de arroz. En una cazuela, sobre un quemador, viene más carne. Al rato aparecen los frutos de mar y la ensalada: Pez frito, camaron frito y en salsa, berberechos a la vinagreta, croquetas de camarón, ensalada rusa, tomate, y otras verduras de nombre ignorado. La sobremesa, es decir el postre, la había traido el mozo antes que nada: dos naranjas. Hicimos lo que pudimos, pero era imposible deglutir todo, hubimos de desperdiciar un poco en cada fuente. Aunque no lo crea nadie, aceptamos además unos postres de uva con una crema y chocolate encima. Hubo que tomar dos cervezas para poder deglutir tamaña cantidad de cosas. Para los meterialistas, esto nos costó doce dólares. Hoy por la mañana, con la sensación de dejar unos amigos, saludamos a la profesora (de geografía) y continuamos el ascenso a través de la selva florida, con cascadas, increíble. Luego la autopista Curitiba - São Paulo, y las playas al sur de Santos, kilómetros y kilómetros de casas de playa, hasta aburrir. Ya hartos, llegamos hasta este hotel que probablemente sea el único de por aquí, y donde pagamos el precio más alto que hemos pagado hasta ahora, unos veinticuatro dólares, por un hotelucho bastante pobretón, aunque con vista a la beira mar, y café da manhá.

  • Ilhabela, São Paulo, 24 de octubre - En la elegante isla paulista, con encuentro inesperado
Sao Paulo Sao Paulo
Mata atlántica de Ilhabela, São Paulo Praia do Curral , Ilhabela São Paulo

Ayer recorrimos la costa desde Santos, pasando por Guarujá, y luego por la SP55, es decir la ruta que nos lleva por la costa, pasamos innumerables playas, algunas muy bonitas a la vista, y otras invisibles. Es que a unas y a otras no se puede acceder o verlas porque los condominios lo impiden. La costumbre de apropiarse de accesos y terrenos costeros es por aquí muy fuerte, y llega a ser desagradable. Al mediodía decidimos quedarnos en el pueblo de Boiçucanga, donde disfrutamos de una playa muy bonita. Hoy, luego de unos cuarenta kilómetros nos hemos instalado en esta isla que merece su nombre, en una posada sin nombre, regenteada por un alemán que habla buen argentino (vivió unos años en Neuquén). Caminando, unos amigos que hicimos en Bombinhas, de los que no hablé, nos avistaron, y terminamos conversando frente a unos jugos de frutas. Mañana nos toca playa y poco más.

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