Diario de viaje de anarres

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  • Porto Bracuhy, Angra dos Reis, 5 de noviembre - Rodeados de barcos y veleros.

Hasta ahora este ha sido el período más largo sin escribir nada. Tratando de mantener un orden, la estadía en Ilhabela duró hasta el 29. Ese lunes llegamos hasta Paraty, unos cien kilómetros, con una visita a bonitas playas en Trindade, una villa de pescadores, que no ofrecía alojamientos razonables. Ya en Paraty, nos alojamos en la misma posada en que nos habíamos alojado en el 95, la de las hermanas Marendaz. Recorrimos durante el día los lugares y playas que visitamos aquella vez. El tiempo pasado quizá los había embellecido, pues si bien el lugar sigue siendo muy bonito, nos sentimos algo decepcionados. Supongo que eso es inevitable. Hay más detalle de ese viaje haciendo click aquí. El martes llegamos a Porto Bracuhy, complejo de marinas, unos treinta kilómetros al sur de Angra dos Reis. Como se acercaba un feriado largo, (el viernes, día de los muertos) era urgente encontrar posada para esos días, así que por consejo de un nuevo amigo, Pablo, que trabaja en un astillero, nos aposentamos en la Pousada da Praia, en la no muy linda Vila do Frade, cercana a Porto Bracuhy. Digamos que un poco mas allá, pero inaccesible, está el Hotel Golf Resort do Frade, que como se puede deducir sólo por el nombre, está muy por arriba de nuestro presupuesto para alojamiento. En estos días exploramos la zona, Para descubrir que no nos gusta mucho como lugar para vivir un tiempo. Pocas playas lindas, las mejores con acceso privado, y algunas buenas en villas feas. Es que aquí todo se hace por mar, y todos los mejores lugares se alcanzan en embarcación. En el interín la droga que tomo para mis dolencias se me acabó, y resulta que aquí no existe, por lo que hubo que ubicar un cardiólogo para encontrar una de reemplazo. Encontramos uno bastante distinto a los que acostumbramos ver en Trelew, que, sepan poco o mucho, andan limpitos, y de verde, con el consultorio impecable. Así que pese a mis temores, estoy tomando otra cosa muy distinta, hasta ahora con bastantes reservas. En el astillero del amigo se construyen unos impresionantes catamaranes de 47 piés de eslora (largo) o sea de unos catorce metros, con cuatro camarotes con sus baños, y un estar mucho mejor que el de nuestra casita de Trelew. El precio me desanimó un poco: tan sólo 250.000 dolares estadounidenses. Pero tengo algunas opciones para comprar el velero que tanto ansío, en realidad algo más grande de lo que imaginaba, a precio muy razonable. La semana que viene estaré inspeccionando uno de ellos. Hoy estamos alojados en el Sailor's Lodge de Porto Bracuhy, a metros de montones de barcos, grandes, pequeños, a motor, a vela, de lujo y modestos. Dentro de un rato partiremos a Angra dos Reis al control del médico. Todo el fin de semana largo, como corresponde, llovió, como para aguarles el descanso a los brasileros. Y un tanto a nosotros, que no estabamos muy cómodos en nuestro alojamiento, por ruidos de construcción en el piso de arriba. Hoy esperamos que con el cambio de alojamiento, y las condiciones climáticas mejorando, se nos mejore el ánimo algo decaido por los inconvenientes. Mañana desandaremos camino, hasta Ubatuba, donde esperamos establecernos por un tiempo.

Tenemos una novedad en el sitio: estupideces que se nos ocurren, con el pretencioso nombre de Editorial

  • Praia Grande, Ubatuba, São Paulo, 11 de noviembre de 2001 - ¡Tenemos casa!
Nuestra casa en Ubatuba El quiosque de praia frente a casa
Nuestra casa en Ubatuba. El quiosque de praia frente a casa.

Desde el 7 de noviembre estamos instalados en este departamento, pasando gratos momentos. Con solo cruzar la Avenida, estamos en la playa. Desde la ventana, pese a que estamos en planta baja, vemos el mar. Fue un poco dificil encontrar casa, pues la proximidad de la temporada hace que los propietarios prefieran alquileres cortos. Pero aquí estamos, con estar comedor, cocina, dos dormitorios, baño, toilette y estacionamiento para el Twingo. La playa es larga, de arena fina, olas buenas para surfear o para un simple baño. El agua es algo fría si se compara con las aguas caribeñas, pero ya se sabe que al Atlántico no hay que pedirle demasiado. Empleamos nuestro tiempo en caminatas, playa, y paseos por la ciudad de Ubatuba, que junto con Itaguá nos quedan casi para ir caminando. La ciudad es agradable, con calles amplias, donde no falta el adoquinado tan común en Brasil. Ya hemos hecho algunas compras en las Grandes Tiendas Pernambucanas. Hay al menos tres supermercados, donde es un placer pagar la cuenta auque uno salga con el carrito lleno a desbordar. En realidad seguimos admirados de los precios, sobre todo de la comida. Ayer, por ejemplo, pagamos 1,96 dólares por medio kilo de camarones limpios, en el mercado municipal de pescadores. Hemos dado vueltas varias por la ciudad, ya sea buscando un lugar donde leer nuestro correo, o simplemente explorando. No queda mucha edificación histórica, apenas dos iglesias y un edificio de mil ochocientos y tantos. Hay una pequeña biblioteca en la plaza, de la que espero hacerme socio, así no me olvido del arte de leer, aunque tenga que hacerlo en portugués.

  • Praia Grande, Ubatuba, São Paulo, 18 de noviembre de 2001

Terminó el feriadão! (léase feriado largo) Ya han pasado unos cuantos días aquí, todos buenos. Los feriados largos son medio plomo, por exceso de gente. Aunque el clima no ha sido bueno, la gente de todas las ciudades desde aquí hasta São Paulo pasó los cuatro días aquí. Como todo el mundo va a la playa y se baña aunque llueva (ésto parece razonable) nadie la pasa mal. Pero nosotros extrañamos la tranquilidad que reina de segunda a sexta feira, es decir de lunes a viernes. Para mas datos acerca de la playa he escrito el Editorial 2. La compra de un velero parece progresar, hemos hecho un viaje a Porto Bracuhy a ver uno de 32 piés de eslora (9,60 metros de largo) que me deja satisfecho. El martes combinaremos nueva cita. Faltaban, cuando lo vimos, algunas reparaciones, mas que nada pintura de interiores y una revisión de la bomba de inyección del Volvo diesel que hace de auxiliar. Hemos encargado a nuestro amigo del astillero, Pablo, una revisión más experta que la que yo podría hacer. Haber encontrado aquí alguien que me ayude, es una muy buena cosa.

He redactado otra serie de comentarios tontos, se los puede leer en "Editorial II"

  • Praia Grande, Ubatuba, São Paulo, 28 de noviembre de 2001 - No todo sale bien

Y me refiero a la compra del velero, que se suspendió, por causa de temas de inmigración. La ley brasilera dice que un turista no se puede quedar más de 90 días por año en Brasil, y luego hay que solicitar una renovación de otros 90, que siempre conceden. Pero esto dejaba poco claro que hacer tanto con la compra del velero como otros proyectos. Por lo tanto, saldremos de Brasil para pasar las fiestas en familia. En enero, con todo el tiempo disponible, haremos las cosas tranquilos. Pero no todo está mal: el clima es una maravilla, estamos marronzinhos, y hemos conocido infinidad de playas, todas lindas, unas con olas fuertes, otras sin olas. Unas con arena blanca, otras amarillas o coloradas. Además, este fin de semana navegaremos en el velero Hobo, del amigo Pablo, para visitar Ilha Grande. Partimos este viernes por la noche. En el camino de estos días hubo otros problemas, que mucho me angustiaron, en casa de mis padres. Todo parece haber vuelto a la buena senda, pero no veo la hora de verlos. El diario por fin tiene fotos, y si todo sale bien, habrá algo que contar en la página de navegación y buceo, que hasta ahora siempre fue igual al día en que la hice.

  • Ilha de Paquetá, Angra dos Reis, Rio de Janeiro, 30 de noviembre de 2001 - Al fin navegamos.
Ilha de Paquetá, Angra dos Reis Enseada das palmas, Praia Mangues, Angra dos Reis
Ilha de Paquetá, Angra dos Reis. Enseada das Palmas, Praia Mangues, Angra dos Reis.

Escribo estas líneas en un papel, con bolígrafo, que luego pasaré a la notebook. Estamos anclados en la Isla de Paquetá. Hoy temprano compramos equipo para hacer snorkeling, uno más profesional para Gloria y uno de oferta para mí. A las tres de la tarde partimos de Ubatuba, a las cuatro llegamos a Paraty a recoger a Guido (hijo de nuestro amigo Pablo) y a Lionel, su amigo, dos garotos de12 años. A las cinco llegamos a Bracuhy, y desandamos algo de camino hasta Vila do Frade, donde compramos cocos verdes en abundancia, y comida y bebidas para la navegación. Ya con las ultimas luces embarcamos, para recorrer el cortísimo camino hasta esta isla, que es muy pequeña, con un morrito a cada lado, y en el medio una prainha (playita) que tiene la gracia de dar a ambos lados de la isla.

  • Abraão, Angra dos Reis, Rio de Janeiro, 1 de diciembre de 2001 - Dia de navegacion, playa y bar.
Abrao Angra dos Reis Lagoa, Angra dos Reis
Abraão, Ilha Grande, Angra dos Reis. Lagoa Azul, Ilha Grande, Angra dos Reis.

Esta mañana temprano, partimos con rumbo al extremo norte de Ilha Grande (quienes quieran ver detalles más nauticos del asunto, vayan a nuestra página de Vela y Buceo). La idea era y fue, llegar a Playa Lopes Mendez, donde los jovenes tendrian oportunidad de surfear en fuertes olas. Navegando más a motor que a vela, dado el poco viento reinante, llegamos a buena hora para recorrer la senda que, desde la playa donde se amarra, lleva en unos quince minutos de caminata hasta Lopes Mendez, en mar abierto. No brilló el sol pero los garotos disfrutaron de sus tablas, yo de las fuertes olas que me permitían barrenar con sólo mi cuerpito. (eso se llama aquí "pegar yacaré"). Terminé algo raspado porque algunas olas me dejaron boca abajo en la playa. Todo bien. Por la noche nos arrimamos a Abraão, curiosa capital de la isla donde hay una sola calle para autos, que se extiende unos quinientos metros, y todas las demás son peatonales, ya que el unico auto es de la policía. Pasamos grato momento en un bar con musica en vivo, y buenos tragos. Los garotos por ahí, en la suya. El show incluía un percusionista de cucharas (hace todo con dos cucharas) que triunfa en Europa y pasa el verano en su natal Brasil. Vueltos al Hobo, los niños partieron nuevamente en el inflable, a continuar la noche por su cuenta.

En el Velero Hobo Angra dos Reis Saco do Ceu, Angra dos Reis
En el Velero Hobo, Angra dos Reis. Saco do Ceu, Ilha Grande, Angra dos Reis.
  • Ubatuba, São Paulo, 2 de diciembre de 2001 - Mas navegación, snorkeling y regreso.

Por la mañana, luego de comprar pan y una camarita de fotos nueva en Abraão, (la vieja compañera Olympus se declaró en huelga), desayunamos, para ir, unos pocos metros mas allá, a la playa donde tenía varado su viejo barco de madera un amigo de Pablo, pintor de profesión, argentino y eterno navegante de la Bahia. Gloria y yo aprovechamos la tranquilidad de las aguas para estrenar nuestros equipos de snorkeling. Yo casi vacío el mar con mis pulmones (fundamentalmente la falta de experiencia y una máscara que no se adaptaba mucho a mis bigotes) pero en conjunto la pasamos bien. De allí, con muy agradable viento llegamos a Saco do Ceu. Maravilloso lugar, paraiso de navegantes y piratas, que allí se escondian de las persecusiones de los portugueses. Comimos allí otra picadita sublime preparada por Pablo, y luego, otra vez a vela, nos trasladamos a Lagoa Azul, que no es laguna y es mas bien verde. Nueva lucha con el agua en la máscara, hasta que le encontré la vuelta, y pude ver pececitos muy variados en su ambiente natural. Almuerzo copioso preparado como de costumbre por Pablo, y regreso a Bracuhy, a vela y motor. Ya de noche, vuelta a Paraty, garotos en sus respectivas casas, y a medianoche en Ubatuba.

  • Ubatuba, São Paulo, 3 de diciembre de 2001 - Dormir y dormir

Sin duda, fueron muchas cosas hechas en un fin de semana, por lo que nos recuperamos en la cama. Única actividad: ir al cajero electrónico para descubrir que de ahora en más tendremos sólo 250 dólares por semana, aunque esa suma aquí es una barbaridad. Por suerte, hasta el viernes habíamos sacado la mayor parte de nuestros ahorros de nuestro siempre sorprendente país. No habia escrito nada al respecto, pero el viernes, luego de luchar contra la burocracia local, nos dieron permiso para abrir una caja de ahorro, que aquí tienen el curioso nombre de "caderneta de poupança", donde esperamos que nuestros ahorros queden a salvo de la rapiña de nuestros políticos. El riesgo pais de Brasil es de 900 puntos, en baja, y nos les voy a hablar del de Argentina. Lo único malo es que el dólar se está depreciando aquí, por lo que cada vez nos dan menos reales por nuestros poderosos pesos argentinos. No es grave, pero era mejor hace un mes.

  • Ubatuba, São Paulo, 13 de diciembre de 2001 - Otra partida, con sentimientos mezclados.

He pasado diez días sin escribir, que se pueden resumir en: busqueda de playas para hacer snorkeling, visita a distintos condominios, pensando en la posibilidad de comprar algo, pero sin pomer mucho énfasis en ello. Así visitamos muchas playas: Vermelha do Norte, Poruba, Dura, Brava da Fortaleza, Fortaleza, Perequé Mirim, do Cedro, Vermelha do Sul y unas cuantas más, cuyo nombre hemos olvidado y se confunden en nuestras declinantes neuronas. Por suerte tenemos una excelente guía, con fotos satelitales, que nos permite reconocerlas, ya que no todas tienen nombre o fácil acceso. Ninguna de esta infinidad de praias queda a más de veinte kilómetros de nuestro actual hogar, muito legal. Pero mañana habremos de partir de vuelta a Argentina. Y alli vienen los sentimientos mezclados, ya que se opone a la alegría de ver a nuestras familias el deso de continuar aquí sin interrupción, haciendo esta vida placentera, carente de obligaciones, lejana de cualquier trabajo, a la que ya nos hemos acostumbrado. También habrá que palpar el desastre argentino, ver como a nuestros padres les roban su jubilación y su seguridad social, y les impiden recurrir a sus ahorros. En realidad, estamos tan a gusto en Brasil, que nos cuesta y nos repele pensar en aquel otrora orgulloso país, ahora al borde del colapso, gracias a la eficacia de nuestros dirigentes, en mala hora elegidos (o auto electos en otras épocas), y sólo dignos de improperios. Una vez más seremos viajeros en el espacio, pero sabemos con certeza que, al menos por ahora, preferiríamos la menos agitada ocupación de viajeros en el tiempo, dejándonos llevar por el calendario de un día a otro, y de un mes a otro, hasta que nos vueva la inquietud, o no.

  • Lapa, Paraná, 14 de diciembre 2001 - Inicio de una vuelta
Casas en Lapa, Paraná. Teatro Municipal de Lapa, Paraná
Casas en Lapa, Paraná. Teatro Municipal de Lapa, Paraná.

Hemos conducido horas y horas, más o menos 12 hasta esta linda ciudad histórica. El trayecto no fue muy bueno, ya que nos extraviamos en Santos, en medio de insoportables embotellamientos, que aquí se llaman "engarrafamentos". Luego de eso soportamos fortísimas lluvias en la Rodovia da Morte, es decir la Autopista São Paulo - Curitiba. El tétrico nombre no nos afectó, por suerte. Antes de cena, hemos vistado algunos edificios históricos por fuera, y entramos en el bonito teatro, donde nos hicieron entrega de dos diplomas que dicen: Diploma de visitação - Este diploma vem certificar que (el nombre mio o el de Gloria) visitou a Heróica e Legendária Cidade da Lapa, no Paraná, cumprindo assim um roteíro cívico-cultural e passando a ser consíderado nosso CONFRADE LAPEANISTA - Firman (assinan) o Presidente da Cãmara de Vereadores y o Prefeito Municipal, o sea el presidente de los concejales y el intendente. A dormir.

  • São Borja, Paraná, 15 de diciembre de 2001- Muchas horas al volante.

Del camino se puede decir que en general es agradable, cruzando rios y valles, a través de una campiña cultivada. Estamos en un hotel cualquiera, algo caro para lo que acostumbramos pagar, pero no hay mucha elección. Me compré unas bermudas en una tienda, caminamos un poco y cenamos en este mismo hotel.

  • Córdoba, Argentina, 16 de diciembre de 2001 - Raudo viaje, llegada a casa de mis padres.

Hemos transitado por Paraná, Brasil, hasta Uruguaiana, y desde allí cruzamos Corrientes, Entre Rios y Santa Fé para llegar a Córdoba antes de lo previsto. No me espera una estadía muy feliz, por cuestiones que no he de escribir aquí, y casi seguramente interrumpa este diario, al menos hasta el regreso.

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