Diario de viaje de anarres

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  • Martes 22 de abril, Ubatuba, São Paulo - Otro cumpleaños superado, y visitas

Han pasado unos cuantos días, y nada en este diario. Situación que se hace común cada vez que nos quedamos tranquis en Ubatuba. Pero igual suceden cosas. Una de ellas, fue mi cumple, que aquí se llama aniversario, festejado con pizzas, champagne, flan casero y torta de naranja revestida con mousse de maracujá y rociada con coco rallado, según expresas indicaciones del homenajeado. Gloria me regaló un nuevo snorkel, con válvula y trampa antiola, ya que el que tenía era bastante incómodo. Acompañaron los festejos Lorena y Gabriel. Pocos días después llegaron a casa nuestros amigos de Comodoro Rivadavia, Laura y Marcelo, con su hijo Pablo, que estudia en São Paulo, y que, al contrario del que suscribe, habla ya perfecto portugués. Pasamos con ellos unos días diferentes, compartiendo opíparos desayunos, tanto en casa como en el hotel de la esquina. El paseo principal, cuándo no, fue a Paraty. Nos quedamos todo el dia, y hasta dió para tomar algunos tragos (drinkis) en el mismo puestito ambulante de nuestra primera visita a Paraty, en el 95.

Esquina Sobrado
Calles inundadas por la marea, en Paraty

En sólo tres dias que nos visitaron no pudimos mostrarles mucho más, quizá vuelvan otra vez. Y ahí atrás de la partida de los amigos llegó la semana santa, con la consecuente invasión de paulistanos. Dias en que nos recogemos en casa, no precisamente por la supuesta santidad de la fecha, sino para esquivar la invasión de estas gentes, que vienen a ser lo que los porteños a los marplatenses, sólo que más ruidosos. Para hacer la cosa mas interesante, el lunes (ayer) también fue feriado (Tiradentes, un dentista líder de la Inconficencia Minera) lo que hizo que más gente bajara a las playas.

  • Miércoles 23 de abril, Ubatuba, São Paulo - Nuevas playas!!!

La invasión de turistas terminó ayer, y para conmemorarlo nos fuimos a conocer la playa de Almada. Por error continuamos hasta la playa de Camburí, que nos gustó, pero no nos quedamos. Retornamos unos kilómetros, y por un caminito angosto pero asfaltado trepamos un poco la sierra, con unas vistas espectaculares, para luego descender hasta la playa, muy linda. Con vista a algunas islas, entre ellas Dos Porcos, que aún de lejos se vé como poseedora de un nombre menos que adecuado. Pasamos un día espectacular.

Sucuri Garganta
Playa de Almada, Ubatuba Playas de Ubatumirim y Estaleiro, Ubatuba
Bar Almirante Bar Almirante
Bar Almirante, en camino a Almada, Ubatuba Bar Almirante, en camino a Almada, Ubatuba

Con todas estas idas y venidas, claro que fuimos poco a la playa, y a bucear una sola vez, y nos tocó mar revuelto, pero el agua continúa, hasta ahora y pese a la fecha, muy agradable. Festejamos el cumpleaños de nuestra amiga Lorena, con asado (brasilian style) y mucha cerveza y un champú de los que trajimos de Argentina. Creo haber contado que aquí los vinos y champagnes son malos y de precio prohibitivo.

Otra pequeña aventura del mes pasado fué una visita a Trindade. Ya habíamos pasado por allí hace un añó y medio. No nos pareció interesante, nos quedamos unas pocas horas. Pero a medida que pasa el tiempo, nos vamos enterando acerca de los lugares, y así fue que supimos que habíamos perdido alguna cosa. Trindade queda cerca del límite entre São Paulo y Rio de Janeiro, del lado de Río. Trindade es una villa de pescadores, con algunas playas agradables, pero nada del otro mundo. Pero un poco más allá, luego de un rato de caminata, llegamos a una piscina natural, formada por las rocas, con las olas golpeando afuera, y con pececitos y aguas tranquilas dentro. Muy lindo. El camino de pasa cerca de una mini playa nudista, no bajamos. Algo vimos, pero no de mi interés, no sé si me explico.

Otra cosa que aconteció, o más bien está aconteciendo es la mudanza de anarres.com.ar para un hosting en Argentina. Aproveché la oferta del buen amigo Kike, que tenía lugar sobrante en su hosting, y me cedía un sitio. De esto nada notarán los escasos lectores de este bodrio, quizá un acceso más rápido. Para que se sepa, Kike administra tres sitios bien patagónicos: www.cpatagonia.com , www.demadryn.com , y www.hotelesenpatagonia.com.ar. Son más que recomendables. Con esto me pongo más o menos al día, y quizá pronto pueda poner fotos del velero Blue Moon, que puede que contra las tradiciones marinas lleve otro nombre.

  • Miercoles 3 de junio, Ubatuba, São Paulo - Más que un diario, un mes de recuerdos

Me sorprendí al ver que desde el 25 de abril no escribía nada. Y sin embargo han pasado muchas cosas. A ver: el clima ha sido una maravilla, dias soleados y casi todos cálidos, ideales para playa y buceo, aunque la mayoría los empleamos en otra cosa.

Efectivamente. Me decidí a buscar un velerito. Los avisos de internet fueron el inicio de las pesquisas. A partir de allí, hubo que comenzar a visitar los posibles candidatos. Acompañados de una ficha al efecto, copiada de un libro gringo que enseña a comprar veleros (How to buy the best sailboat) fuimos registrando algunos que nos iban resultando interesantes. La búsqueda, por razones presupuestarias, quedó limitada a veleros de veintitrés o veinticuatro piés de eslora, es decir alrededor de los siete metros de largo. Vimos barquitos en Bertioga, cerca de Santos, en Paraty, donde siempre es bueno ir, en Porto Bracuhy, cerca de Angra dos Reis, donde vive nuestro amigo Pablo.

Finalmente, quedaron en la mira sólo dos, un Brasilia 24 y un Sud 26, el Brasilia en Paraty, el Sud en Saco da Rivera, cerca de casa. El Brasilia, muy prolijito, con muy buenos detalles, casi impecable, con motor fuera de borda. El Sud, menos cuidado, con velas más usadas, pero unos sesenta centímetros más largo, y con un bonito motor diesel dentro. Más confort, y el motor diesel, han inclinado la balanza a favor del Sud 26, que tiene el poco interesante nombre de Blue Moon. El asunto es que estamos iniciando los trámites de la transferencia, cosa que dá poco trabajo, pues todo lo hace un despachante, lo que nosotros llamaríamos un gestor, y que en Brasil son más que comunes, para todo trámite. La semana pasada fuimos hasta São Paulo a cambiar nuestros últimos cheques de viajero, que por haber sido comprados en la época de un peso un dólar, nos inspiraban mucho cariño. En cuanto se concrete la compra, actualizaré el diario, y pondré unas fotos que ya tengo del barquito, tomadas por el actual propietario.

  • Viernes 25 de abril, Ubatuba, São Paulo - Mergulho livre.

Ya que el sol insiste en aparecer todos los dias, fuimos cerca del muelle a bucear. Con snorkel, no con tanque, y por eso el encabezado, que no tiene error de ortografía, como algunos podrían pensar. El agua estaba revuelta, no vimos más que unos sargentinhos, o sea unos pescaditos listados en negro y amarillo. Pero nos dimos un buen remojón. Una buena siesta y algunas tareas de pintura encaradas por Gloria completaron el día. Para mañana el pronóstico anuncia más sol..

  • Martes 10 de junio, Ubatuba, São Paulo - ¡¡¡ anarres al agua !!!

Hoy, temprano, fuimos hasta Saco da Rivera con Gabriel. Objetivo: dar última mirada al Blue Moon, antes de concretar a las 13:00 horas el boleto de compraventa. Todo estaba de la forma en que Fabio, hasta ese momento el propietario del barco, había prometido. Con los temores del caso, poco antes de la hora marcada, llegamos al cartorio (algo así como una escribania) y bajo la dirección de Aldo, nuestro despachante, cambiamos un cheque certificado por un recibo. Suponemos que todo está bien. Concluídos los papeles, ni lerdos ni perezosos pasamos a buscar a Lorena y Gabriel, y al rato estábamos en el anarres, nombre que con poca imaginación elegí ayer, pues el nombre se cambiaba junto con la transferencia o nunca. Así fue que tomamos posesión del anarres, y yo me dediqué a revisar varias cosas, que van a precisar arreglo. Lore y Gabriel parecieron encantados con su primera experiencia en las aguas de Ubatuba.

Esta noche festejaremos en su casa, con cerveza, champagne, y choripán. No se imaginan la mezcla de alegría y temor que viví todo el día. Alegría por los deseos cumplidos, temor por las tareas a superar, y algo de tristeza por no poder compartirlo con mis padres. Aquí hay unas fotos, y en la página de navegación, unos planos del velerito.

Bombordo popa Garganta
Velero anarres, aleta de babor Velero anarres. estribor
Bombordo
El velero anarres en el puerto natural de Saco da Ribeira, Ubatuba.
  • Jueves 12 de junio, Ubatuba, São Paulo - segunda visita al anarres.

Los festejos del martes, terminaron con alegría etílica generalizada, y ganas de volver al velero lo más pronto posible. Ayer nos telefonearon nuestros amigos brasileros Mauro y Selma, por lo que combinamos que hoy conocerían el barco. Así ocurrió, y luego de nuestra caminata matinal, los pasamos a buscar por su casa en Pedra Verde. Pagué la cuota del taxi boat que nos habrá de llevar de ahora en más hasta el barco. Al rato llegamos, para descubrir que habíamos perdido el bolso donde traíamos varias cosas necesarias. La gente del taxi boat se movilizó para encontrarlo, y finalmente apareció. Lo habíamos olvidado en el taxi, y otro nauta que iba con nosotros a su barco, lo había bajado por error. Todo terminó bien, y hasta soltamos al anarres de su amarra, para ir a cargar gasoil en el puesto de Petrobrás, que flota bien cerca de nuestra amarra prestada. Como a las cinco de la tarde comimos en casa de Mauro y Selma, sin saber si almorzábamos o cenábamos. Si el clima acompaña, mañana volveremos, de nuevo con Lorena y Gabriel, para comenzar a raspar la mugre del casco.

  • Viernes 13 de junio, Ubatuba, São Paulo - Limpieza de cracas.

Tal cual lo calculado, llegamos al barco, encendimos el "poderoso" diesel Yanmar un cilindro de 8HP, soltamos la amarra, y partimos hacia la playa de Flamengo, bastante próxima. Soltamos el pinche, que es un ancla Danforth. Ahí Gabriel y yo, equipados con espátula y tapones de algodón en los oídos, nos tiramos al agua a sacar la mugre del casco. Entre la mugre, las famosas "cracas" que son unos gusanitos sanguinarios. Te muerden en todos lados, pero sin causar daño. En una hora o algo así sacamos todo, menos en la quilla, a la que no llegábamos bien por falta de lastre. El anarres cala 1,60 metro. Mientras, las chicas lijaron ambos pasamanos de madera, y descubrieron una hermosa madera bajo años de descuido. Luego dimos una vuelta por la Enseada do Flamengo, en cuyo extremo más tranquilo está el puerto y marinas de Saco da Rivera, protegido contra todos los vientos y olas. Volvimos a la amarra, que agarramos mediante mi bichero super profesional: un palo retráctil de aluminio, de esos de limpiar piletas de natación, con un gancho sujetado con abrazaderas. Para finalizar el día, hubo choripanes y muchas cerveza en casa de Gabriel y Lorena.

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