Diario de viaje de anarres

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  • Sábado 11, octubre, Ubatuba, São Paulo - Varias navegaciones

Hace cuatro días que regresamos a Ubatuba, y desde entonces estamos viendo llover. El viaje a la patria fue así: tres dias manejando para ir, veintitantos en casa de padres y suegros, y tres días manejando para volver. Entre ida y vuelta, comenzamos a reformar los locales del papá de Gloria. Objetivo: convertirlos en un departamento para tener un campo de aterrizaje por allá, y tener juntas todas las porquerías que hemos desparramado por diversas provincias. Los albañiles han quedado solos, veremos que macanas hicieron recién en diciembre. Gloria quedó en Coronel Suárez, y yo fui a ver mis padres en Córdoba. Los encontré mejor que la última vez, con vida más tranquila.

Imágenes sueltas del viaje de ida. Infracción de tránsito en la ruta: costó unos reales arreglar el problema. Peaje en Uruguay: no teníamos ni reales ni pesos ni pesos uruguayos. Logramos encontrar moneditas varias, y convencimos al administrador del peaje que las aceptara, pese a que el banco central de Uruguay no cambia monedas, sólo billetes. No hicimos los papeles de entrada al Uruguay, pero no nos los pidieron a la salida. La ruta fue por Curitiba, Santana do Livramento- Rivera, Paysandú-Colón, Brazo Largo- Zarate, Areco, San Andrés de Giles, Bolívar, Daireaux, y llegada a Coronel Suárez

Imágenes del regreso: Bonitos paisajes en las sierras misioneras, y en la contraparte brasilera. De ambos lados, rubios, casi blanco su pelo, viviendo lejos de todo, en casitas de madera sin vidrios. El único paso fronterizo sin un río al medio que tenemos con Brasil, una curiosidad. La ruta fue inversa a la descripta para la ida, sólo que entre Colon y União da Vitoria, cerca de Curitiba, transitamos por Corrientes, y luego por la ruta 14, en Misiones, hasta Bernardo de Irigoyen, que como decía, sin río alguno, se confunde con Dionisio Cerqueira en Brasil, y de allí a União da Vitoria.

Y aquí estamos, esperando que algún día salga el sol. Los amigos , el departamento y el velero los encontramos bien, y en el mismo lugar, lo que es bueno, sobre todo para el velero

  • Miercoles 22 de octubre, Ubatuba, São Paulo - Mucha lluvia y noche en el mar

Después de insufribles y eternos días de lluvia, con apenas algún respiro para nuestras caminatas, el fin de semana pasado apareció el sol. Lo aprovechamos en asado con los amigos y playa. El lunes se hacía la "dedetización" del condominio, curiosa palabra que corresponde a la acción y efecto de dedetizar. O sea eliminar los insectos, aunque creo que lo que menos se usa es DDT. Como conviene dejar pasar por lo menos doce horas antes de volver al departamento, decidimos mudarnos al velero anarres. Así fue que la mañana del lunes partimos con hielo, comida y agua mineral, y luego de abastecida la heladerita del barco, nos mudamos a motor hasta la playa más próxima, que como ya hemos dicho, es la de Flamengo. (ver mapa) Nos amarramos en la poita del Casagrande, un gran velero cuyo dueño nos presta su amarra. (El Casagrande tiene su poita normal en Saco de Rivera, como nosotros). La tarde del lunes transcurrió apaciblemente, entre comidas, mate, radio, siestas, y observación del paisaje. Al atardecer nos entretuvimos viendo las traineras (barcos de madera) de los pescadores. Nos acostamos temprano, a las nueve, horario de verano de Brasil. Gloria, que pasaba su primera noche en un velero, se despertó algunas veces, para ver llegar algún otro velero a la amarra vecina, y también para descubrir noctilucas en el inodoro. Claro, como el vaso se limpia con agua de mar... Yo no me levanté, pero me imagino que debe ser gracioso ver un inodoro fosforecente. Por la mañana del martes nos entretuvimos arrojando tostadas a los peces que nos rodeaban, y viendo la disputa por aprovecharlas. Dos clases de pececitos: nuestros conocidos sargentinhos, y otros bien alargados, con trompa, plateados, y de nombre desconocido. Un par de tortugas asomaron el balero, una para que la vea Gloria y otra para mí. Luego de la siesta, me dediqué a la batalla siempre perdida de eliminar la vida adherida al casco, tarea en la que con los oidos tapados, camiseta, cinto con lastre, y espátula, disfruto de los mordiscos de las cracas. (Recuerdo para los que han cometido el pecado de no leer atentamente este diario: las cracas son unos vermes pequeños, del unos dos milímetros de largo, a los que les gusta la sangre de los sufridos limpiadores de cascos). A la tarde vovimos al rancho, ya dedetizado,donde nos esperaba la poco agradable tarea de lavar todos los utensilios de cocina, desde los tenedores a las ollas, desde el exprimidor hasta el colador especial para arroz que nos entregaron junto con el departamento. Hoy miércoles, caminata, y ahora, a la tarde, suponemos que lloverá.

Ipé Ipé
Nuestra ruta de caminatas Botorussú florecido en nuestro camino
  • Jueves 30 de octubre, Ubatuba, São Paulo - Sigue la lluvia, decidimos mojarnos

Ufa, siguen las lluvias, pocos han sido los dias de sol, la mayoría un rato tan solo. Cada vez que esto se produce, empezamos tratar de usar nuestras anquilosadas neuronas tratando de inventar algo para hacer sin mojarnos. Nuestras neuronas no dieron para mucho.Y la idea fue, para evitar la lluvia, ir a la pileta de natación, cubierta, claro. Dicho y ejecutado, el viernes hicimos las averiguaciones y compramos la gorra y los "óculos", el lunes tomamos una clase de prueba, y ayer pagamos la cuota y tomamos la segunda clase. Como habíamos comentado nuestra idea con nuestra amiga Mónica, argentina también, resulto que somos tres para el remojo.

En el interín, el domingo fué el cumpleaños de nuestro amigo Gabriel: le regalamos seis botellas de litro de Quilmes. Como hace mucho que no vá para la patria, creemos que el regalo fue bien apreciado. Daba gusto verlo agarrar las botellas como si fueran del más fino champagne. La otra cosa que sucedió, concretamente el lunes, fue que el comando del motor del velero se trabó, salimos marcha atrás de la amarra, y así volvimos minutos después. Desde el lunes, el mecánico lo está arreglando, con la típica calma de aquellos que trabajan en el mar, o cerca. De paso el anarres recibirá selladores y retenes de bomba de agua nuevos, y un filtro de gasoil, que no tenía.

  • Miércoles 12 de noviembre, Ubatuba, São Paulo - Sólo agua y sol

Fialmente el sol se decidió a brillar el jueves pasado. Mientras, pudimos hacer nuestras caminatas, y tomar nuestras "aulas" (clases) de natación. Ya el viernes volvimos de la caminata rendidos por el sol y el calor. Por lo tanto, el sábado, con viento agradable, nos fuimos a vela a la playa Grande de Isla Anchieta. (ver mapa) Salvo por el paso del Boqueirón, que como de costumbre nos ofreció el viento de cara. Por vagancia, lo pasamos con el motor. Pasamos unas buenas horas allí, aunque no bajamos a la playa. Volvimos con buen viento por la aleta, y, aunque la Ponta das Toninhas nos desventó bastante,(ver mapa) hicimos todo el regreso a vela. Anteayer martes llenamos los tanques de agua en la boya de nuestro marinero Ricardo, y partimos con muy buen viento hacia la Praia de Sete Fontes, (ver mapa) que tiene bonito emplazamiento, y a la que no llegan los autos. De través y de popa, el anarres dejaba una estela lindísima. La vuelta la hicimos toda a motor, tanto para no tener que hacer unas inmensas piernas, como para asegurar la carga de la batería. En Sete Fontes compramos unas cervezas para acompañar unos fideos poco atrayentes que fueron nuestro almuerzo. Hoy descansamos, fuimos a la playa, el terrible sol nos hizo volver pronto a casa, y luego de buena siesta, tomamos nuestra octava clase de natación.

Estaleiro Ubatumirim
Los anarrestis en Playa Estaleiro Playa Ubatumirim
  • Martes 2 de diciembre, Ubatuba, São Paulo - Se acerca la partida

Otra vez el mal tiempo hizo de las suyas, aunque no faltamos casi nunca a nuestras caminatas, ni a las clases de natación, claro, la pileta es cubierta. Lamentablemente las clases o mejor, las clases que habíamos pagado, acabaron a fin de mes. Fueron trece clases, y ambos progresamos bastante, pero el año que viene habrá que continuar. Nos despedimos de Ana, la profe, e hicimos nuestra "festa de formatura", o sea nuestra fiesta de egresados, en casa de Mónica con café y galletas. La otra cosa buena que hicimos fue una nueva singladura en el velero anarres, esta vez hasta Playa Leste en nuestra ya familiar isla Anchieta. A la ida con velas, brisa agradable, olas largas y un poco más altas que lo habitual. y buena marcha. Nadamos en agua bien transparente pese al mar mas agitado que de costumbre, comimos ensalada de frutas, y disfrutamos del sol y del bello paisaje.

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El Boqueirón, visto desde el anarres El Boqueirón, visto desde el anarres

Playa Leste es pequeña, dentro de una caleta minúscula con rocas a ambos lados de la caleta. El velero quedó anclado a metros de las rocas. La entrada de la caleta estaba bastante poblada por las traineras (barquichuelos de pesca), lo que complementaba el paisaje. A la vuelta nada de viento, todo a motor, y en parte bajo una lluvia fortísima. Fue mi primera oportunidad de disfrutar del agua cayendo, sentado en el cockpit abrigado con una toalla mojada. Habrá que recordar tener ropa de agua en el barco.

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Gloria se prepara para el buceo en Leste Saco da Ribeira desde nuestra amarra
  • Miércoles 3 de diciembre, Ubatuba, São Paulo - Las cinco de la tarde

El deseo de ayer se cumplió hoy. Son apenas las cinco de la tarde y ya nadamos, buceamos, navegamos y aprovechamos el sol. Como nos despertamos temprano, compramos unos sandwiches para hacer camino al puerto, y al rato estábamos en la poita que nos prestan frente a la playa de Flamengo. Gloria pudo ver una tortuga. Pataleamos largo rato hasta las rocas, que nos mostraron distintos tipos de peces y corales. De regreso comprobamos progresos en la inmersión en apnea, pese a que no llevábamos lastre. El sol a pleno, por suerte terminamos de preparar (e instalamos) un toldo, que si bien no es muy bonito, nos protegíó del sol, refrescó el interior del velero, y servirá tambien de protección en la amarra.

Estamos preocupados pues nuevamente una pareja de pajaritos ha anidado dentro de la botavara. Habrá que navegar cuidando no estropear el nido. Era de ver la desesperación de los pajaritos cuando volvimos a la amarra. Apenas abandonamos el anarres, se metieron en la botavara, y allí estarán, suponemos.

  • Martes 9 de diciembre, Ubatuba, São Paulo - Nueva playa, muy bonita

Hoy fuimos con Lorena y Gabriel a San Sebastião. La policia federal entregaba a Gabriel su RNE, o sea su Registro Nacional de Extranjeros, algo así como la cédula federal, que la dá derecho a habitar en Brasil. El trámite le llevó dos años, pero por fin... Comimos en un restaurante "a vontade" o sea coma todo lo que pueda por precio fijo. Dejamos en la quiebra al dueño japonés y partimos de regreso. En el camino nos desviamos para conocer la playas de Tabatinga, y de ahí, sin saber muy bien a dónde íbamos llegamos a la playa Da Ponta Aguda. Una belleza, lejos de la electricidad, casi deshabitada. Nadé un poco, todos paseamos en patas por la hermosa arena amarilla. Al regresar, faltaba una zapatilla de Lore. Como era una sola, concluimos enseguida que el ladrón era uno de los perros que andaban por ahí. El asunto es que detectamos la zapatilla dentro del terreno de una cabaña, custodiada por dos perros poco amigables. Luego de algunas indecisiones logramos recuperarla. El día resultó, en resumen, muy bueno.

  • Miércoles 16 de diciembre, Ubatuba, São Paulo - Se aproxima el regreso

Hemos comenzado bien despacio a guardar algunas cosas, decidir lo que llevaremos para Argentina, lo que no. Estos preparativos nos llenan de sentimientos contradictorios, faltaremos tres meses de Ubatuba, que de alguna forma, es nuestro hogar actual. Nos esperan alegrías y tristezas, reencuentros y melancolías. El balance lo haremos el año que viene. Hasta el martes, día de la partida esperamos aprovechar para algún paseo en el mar, llevados por el viento. Y un par de caminatas por nuestro recorrido favorito. No creo que pueda actualizar este diario por algún tiempo, por lo que aquí lo doy por terminado. Quizá por este año, quizá para siempre. Es que este diario de viaje cuenta de un viaje que hace rato no es tal. A menos que esa historia del viaje en el tiempo tenga algún valor, mas allá de lo figurativo. Encima. el viaje en el tiempo conduce sólo hacia ese final conocido, del que nadie gusta hablar. Estoy pensando en algunas ideas distintas, que no me aten a la cronología en la forma que un diario hace. Veremos qué resulta, si es que algo resulta. Hasta pronto

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