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| Me parece que un relato de viajes que se disperse atendiendo a las ideas que el viaje va sugiriendo, o peor aún, a las ideas que el viajero tiene, y que no conservan relación con los viajes, y sólo de manera lateral con la vida diaria, corre el riesgo de volverse incomprensible. Ya se sabe que un texto incomprensible redactado por un gran autor es arte, pero hecho por un gil cualquiera es simple tontera. Decidí hilvanar entonces algunos pensamientos desconectados, y por ponerles un nombre, los llamé "Editoriales". |
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Editorial IMetafísica de los baños y otros dislates Para empezar con un tema metafísico, los inodoros brasileros tienen problemas de ingestión, y hacen extraños gorgoteos por un rato. Una propedéutica del asunto conduce a pensar en algun problema de xenofobia, pero ya que, en nuestro caso llevamos muchos días de comidas típicas, no creemos que estos temperamentales artefactos cantores detecten diferencia en lo que les suministramos. Segundo problema metafísico: no hay un bidé por ningún lado. Esta falencia obliga a bañarse algunas veces extras, si uno pretende mantener pulcritud allä por el sur del cuerpo. Todo esto me recuerda un texto de Ray Bradbury, creo que El vino del estío, donde se afirma que si las cañerías de un país dado no son como en casa, nada de ese país puede estar bien. Este Bradbury es un sabio, y esta reflexión es suficiente para perdonarle sus relatos mas conocidos. El trabajo no es salud. Nunca me he sentido tan bien. Los brasileros son ciento setenta y seis millones. Eso hace que aún en un país tan grande, haya gente y casas y más gente y más casas por todos lados. Es imposible no ver una u otra cosa por todos lados. Y van y vienen apurados por autopistas, calles y rutas. Por eso además de gente y casas hay restaurantes, quiosques, lanchonetes, pizzarias cada cien metros, y por eso parece que los brasileños están siempre comiendo. Lo que en realidad sucede es que no comen todos a la vez, y por lo tanto siempre hay alguien comiendo o tomando donde uno mire, siempre, siempre. Algunos mitos argentinos: Brasil es peligroso. En Brasil roban niños rubios. En Brasil no podés salir de noche, mas allá de donde te dijeron los del hotel. En Brasil te asaltan en cualquier lado. Los argentinos somos mejores. En Brasil no hay clase media, sólo pobres y ricos. En Brasil hay devaluación, en cambio en Argentina un peso es un dólar siempre. En Brasil te dan carne de cebú. Entender o hablar el portugués es muy fácil. Este último mito merece algunas reflexiones. Para empezar, díganme la traduccion de: borboleta, cachoeira, ligar, trepar, cardapio, toca, loja de varejo y atacado, tabelionato, cartorio. Por poner unas pocas. Agreguen la fonética donde todas los o finales son u, las emes finales i, la erre es jota, la jota es ye, la "d" en algunos caso es ch, ch es sh, con montones de variantes, y mucha nasalización. Cuando les traigan una Coca en vez de la cuenta, o les repitan tres veces una incomprensible frase sin hacer el menor esfuerzo por decirlo con sinónimos, o al menos más despacio, van a ver. A pesar de eso uno no se muere de hambre porque hay restaurantes (buffet) por kilo, y supermercados. Como en ambos lugares uno se sirve solo... Tampoco es para tanto, los noticieros se entienden muy bien, las telenovelas menos. "O clone" (El clon) es una telenovela donde no hay hijos cambiados, el protagonista no ha perdido la memoria, ni ha quedado ciego momentánamente. En O clone el hijo es clonado por padre científico, y por ahora está en la panza de una morocha. Todavía no sabemos quién es la mala. Madre del clon no hay. Si pueden decir "Procuramush u cuartu dshi casau" tendrán donde dormir con cama matrimonial. Los más habilidosos pueden intentar decir "Onchi fica a jodoviária". Despues de repetirlo varias veces, quizá se enteren donde queda la terminal de ómnibus. Pero nunca llegarán: se perderán en un laberinto de calles sinuosas, calles sin salida, autopistas sin retorno hasta la próxima ciudad. Y si van a parar, pongan el guiño a la derecha, no se vayan a olvidar, a menos que quieran aprender insultos entre bocinazos. ¿Dos viajeros solitarios se sienten solos? Y, hay que confesarlo, se extraña a amigos y familia. Todo es bonito, barato y bueno, como nunca sucede en casa. Pero uno se pregunta si la opción de vida fue acertada, y no tiene respuesta, y uno se contesta que sí, que esto es mejor que aquello, pero cabe la duda. Eso sí, cuando luego de una excursión a través de la mata atlántica con helechos como árboles, y árboles como edificios, luego de contemplar un salto de agua espectacular, (eso es una cachoeira), luego de bañarse en una playa como esas de afiche de agencia de viajes, luego de comer camarones hasta no poder más, uno se encuentra que los borrachudos te han extraido litros de sangre y te han dejado con un centenar de ronchas que pican y se pregunta qué diablos está haciendo en este lugar. Para volver al diario haga click en "Atrás". Para no perder más tiempo, apague la PC. Editorial IIReglamento para las playas y alrededores.
Para volver al mismo lugar del diario, haga click aquí. Si está harto de tanta pavada, prenda la tele. Editorial IIIDe la risa y de la mierda Ya casi sobre el Carnaval, que habrá de enloquecer y alegrar a todo Brasil, se me ha dado por pensar en el contraste con lo que padres, parientes, amigos, tendrán que soportar del otro lado de la frontera. Y no es que nos creamos al margen, no, sólo tenemos la pequeña fortuna de estar momentáneamente algo lejos. De un lado de la raya de segmentos y puntos, plumas de colores, alegres mujeres vestidas o desvestidas, cantantes de blocos, marchinhas y escolas, expresando alegría de vivir, a lo largo de todos los pueblos y calles de Brasil. Al otro lado de la línea, angustia, pobreza, vejaciones, latrocinio. Sí, claro que ésto no es el paraíso, tambien hay miseria y enfermedad. Pero mientras por aquí queda margen para el festejo, a los argentinos solo nos queda duelo, desastre, sueños rotos, dinero robado. Y no creo en esa tesis que dice que somos todos responsables, o en aquella que afirma que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. No señor, hay sólo unos pocos responsables, que se repiten a lo largo de toda la historia argentina del siglo pasado. Vamos a llamarlos soretes, para abreviar. Los soretes no son difíciles de señalar: que unos apunten el dedo al Mingo, otros al último solemne idiota que desalojaron las cacerolas, quien a aquel narco que nadie eligió. Los más memoriosos pueden elejir otros soretes: algún potro, una tortuga, la morsa, que entre soretes hay también especies zoológicas, aunque la materia que los componga sea simplemente mierda. Los ancianos pueden recordar un peludo. Señores: la lista de soretes es inacabable y continua, sin excepciones. No los distingue ni credo ni origen, ni si transitaron por la universidad, por el seminario o por el liceo. Lucen orgullosos sus medallas, sus cruces o sus diplomas honoris causa, pero el fétido olor que despiden es siempre el mismo: a mierda. Entonces, que cada uno apunte con el dedo a su sorete mas despreciado: ninguno se equivocará. Será como señalar al camión atmosférico: no podrán equivocarse. Los argentinos podríamos hacer un Carnaval donde la gente se arroje materia fecal, materia que abundantemente encontaríamos en comités, congresos, concejos deliberantes, iglesias y gremios, por mencionar sólo el ámbito civil. Amigos, no se confundan: ustedes no tienen nada que ver con todo eso. No se crean culpables; la desgracia de nuestro pais está determinada por la coprocracia. Si me preguntan por qué, no lo sé. Seguramente que dios no es argentino. Porque no hay razones ni causas ni para la desgracia. ¿Soluciones? Podriamos adoptar el real, que es una moneda que desconoce al dólar, financiar el Carnaval de Dolavon, entregar camisinhas gratis para que nadie se contagie el sida en carnaval, repartir lanzaperfumes para disimular tanta hediondez. Ojalá que la risa pueda volver, y nos riamos a carcajadas, hasta atragantarnos en nuestra risa, ante la comedia que nos ofrecen los soretes: solemnes soretes investidos con su toga, dignidad y justicia, exhibiendo la cruz detrás del amplio escritorio, soretes discurseando para si mismos en su banca, y soretes ejecutando como "acciones de gobierno" los peores fraudes. Propongo entonces, que pese a nuestras desgracias, soltemos una risa estruendosa, digna de dioses, imparable, hasta que los soretes queden apabullados por la burla y el escarnio. Ley de Lemas: la risa es como la cal: limpia y desinfecta el pozo ciego. Para volver al diario, haga click aqui, si es que estaba leyéndolo. Editorial IVComo vivir pendiente del dólar . Anoche, en el Jornal da Record, anunciarion que la justicia argentina se pronunció en segunda instancia por la devolución de los depósitos y el fin del "curralzinho" como se llama aquí el corralito. No sabemos desde aquí si eso terminará siendo bueno o malo, o siquiera si sucederá en realidad. Como dice Boris Casoy, irónico conductor del Jornal, "todo puede suceder, inclusive nada" aunque se refiere al proceso electoral brasilero. Mientras, continúo con el doble deporte que me entretiene desde hace tiempo: la cotización del dólar. Doble deporte porque he de ocuparme de la cotización en Argentina y en Brasil. Y hasta triple, ya que las pocas veces en que compro el diario miro la cotización del peso argentino contra el real. Si gusta de este deporte, viva en un país y tenga sus ingresos en otro. La situación ideal es que ambos países sean latinoamericanos, paises donde este deporte puede ser practicado con mayores emociones. Es un deporte de muita adrenalina, un deporte radical, como dicen en la tele brasilera para anunciar cualquier programa de deportes, aunque se trate de un torneo de balero. Algunas "dicas" (consejos) para la práctica del deporte.
Finalmente, si desea dar un toque de simpatía al asunto, puede poner otros nombres a las unidades monetarias. Por ejemplo podría llamar a los pesos PIJAS, o sea Pesos Inútiles de la Jodida Argentina Sudaca, o llamar a los reales UBRES (Unidad Brasilera Realmente Engañosa Sudaca). El dolar sería, en este esquema, bisexual activo. Se coje a todos, tengan PIJAS o tengan UBRES. Nota: este deporte, contrario sensu de los demás no puede practicarse los sábados y domingos, por ausencia de cotizaciones. Nota2: Si está harto de tanta pavada deje su protesta en el libro de visitas. Para volver al diario donde estaba, haga click aquí. Editorial VDe la estocastocracia Aunque este website se inclina por el anarquismo como forma de ausencia de gobierno, reconocemos que su inmediata aplicación es dificultosa. Proponemos hoy una forma superior de arquismo, que supera enormemente a la coprocracia que actualmente rige en la depauperada Argentina. Como los coprócratas siempre dicen que la crítica no es suficiente, que hay que aportar soluciones, aquí va una: la estocastocracia. Vamos a repasar griego en su versión castellanizada: cracia es el gobierno por parte de algún grupo o categoría; copro significa caca o mas bien mierda; estocastos quiere decir simplemente "azar". Entonces, juntamos las partes y tenemos estocastocracia o gobierno del azar. Como algunos habrán deducido, la idea no es nueva, ya que hasta tiene nombre griego: fue algun filósofo clásico que la propuso, no me pregunten cuál, tengo la biblioteca a tres mil kilómetros. Un autor francés contemporáneo rescató la idea para una novela, donde el estocastócrata electo ¡Se niega a asumir el cargo! Estimo esta idea por coincidir con mi esquema filosófico (si me aceptan capaz de tener uno): Es el ciego azar el que gobierna a las gentes, la vida, la muerte, las partículas subatómicas y el universo. Veamos antes de adentrarnos en el estudio de esta propuesta, algunos detalles de la actual y pasada coprocracia. La coprocracia, al ser un sistema donde el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes, produce este efecto: aquellos que logran ser representantes, lo hacen a través de un sistema de promociones que los lleva a adquirir gran destreza en las virtudes del coprócata que se precie: obviamente cagador, inescrupuloso, trepador, crápula, y fundamentalmente, ladrón. Venimos aquí con la estocastocracia a eliminar este efecto con un violento hachazo al sistema que entrena y perfecciona al coprocráta: no hay que darles tiempo ni para lo uno ni para lo otro. He aquí el método: Se colocan en un bolillero de la lotería nacional bolillas suficientes para contar con todos los números de documento de todos los ciudadanos y en el bolillero de los premios los cargos electivos y no electivos del ejecutivo y del legislativo, quizá, porqué no, del judicial. Ya se lo imaginaron, pasemos a la escena, que podría repetirse en un período más corto que los mundiales de futebol. El niño cantor dice: 3.567.860, y el otro niño extrae y canta: Subsecretario de comunicaciones. Al rato: 7.567.237 y por el otro lado: Diputado Nacioooonaaal, cuidando dejar morir las sílabas de a poco. Así se cubrirían todos los cargos. En el momento menos esperado un niño diría: 6.597.712 y el otro: Preeeeeesiiiiidenteeeeee de la naaaaaaciiiiiooooon. ¡Que emocionante! Las radios y canales de tevé salen corriendo a tratar de localizar al nuevo presidente. ¡Que alegria!: el nuevo presidente declara: "Este sorteo ha sido un orgullo para el azar, ha triunfado la estocastocracia. Gobernaré para todos los argentinos, sin distinción de pares o impares, numeros primos o potencias de tres." Ventajas de la estocastocracia sobre la demo-coprocracia:
Y por último aunque no menos importante: Hasta podría resultar algun gobernante bueno. U honesto. O al menos simpático.... P.S: La Constituyente necesaria para modificar la actual Constipación, - perdón - Constitución, se elegiría por método estocástico. Desde ya. Casi sin y casi demás (reflexiones climáticas)
Algunas carencias se notan más, otras pasan casi desapercibidas. Pero en la playa, caminando entre la foresta atlántica, entre los pájaros y las mariposas, con el mar a la vista, no hay casi nada que falte, otro casi sin.
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