Editoriales

Me parece que un relato de nuestras circunstancias que se disperse, corre el riesgo de volverse incomprensible. Ya se sabe que un texto incomprensible redactado por un gran autor es arte, pero hecho por un gil cualquiera es simple tontera. Decidí hilvanar entonces algunos pensamientos, y por ponerles un nombre, los llamé "Editoriales".

Panel de fotos Panel de fotos
Arara Indice

Editorial VII

¡Adelante Mercosur!

El Mercosur avanza: Mirando la tele en medio de las pampas argentinas, escuchamos y vimos lo que sigue. ...

Io veu que ustied istá sufrendo, alguein hizo a ustied un grande dano. Para dejar de sofrir, aquí em el templo ustied poderá tocar el mantu de la descajga. El templo istá aberto todo el ano, igmano, para que ustied pu-eda curar los sus males. Pogque Yesús cura, pogque él es el señor. Ustied tiene que se entregaj al señor, y la su alma será curada.

Ustied, que perdió un familiar, un amigo, priecisa de confortación, irmano, y por iso priecisa de la tegcera josa joja espirituau. Com ela ustied, igmano, consieguirá la paz y la confortación que sólo da el señor. Por que el senor di-jo, Mateus, XII, 12: Quiem venga a mim, será abendecido com la paiz.

Y para ustied, igmano, que desea progriesar, para ustied, que desea tener ésito en su trabayo, tenemos para entriegarle en el nuestro templo la plantiya de la conquista. Ustied la usará todos los dias dentro di su zapato, y ela lo condu-cirá a los obijetivos que ustied siempre dese-ó.

Y como si esto fuera pocu, ¿Sabe ustied qué es la viyilia de los 183 pastores? Si, igmano, en nuestro tiemplo, todos los domingos a las doce trinta, catorce quinze, dieis y sieis en punto, y a las viente, ciento oitenta y treis pastores se yuntarán con ustied para orar y pedir la ayuda del señog. Igmanos, comamos deste paum, qui é el simbolo del corpu del señor, y bebamos desta agua, que nos trae el recuerdo de señor se bautizando en las aguas del Yordaum.

Y mucho más de estas extrañas alocuciones, ofreciendo un curioso marketing de los más increibles productos gratuitos, con la sola condición de pasarlos a buscar y dejar unos reales, perdón unos pesos, a la salida. Pero no es de lo que hablen que nos estamos ocupando, sino de la forma de pronunciarlo, que permite entrever los grandes avances que está haciendo el Mercosur, tanto en lo comercial-espiritual como en el fortalecimiento de la gramática y la fonética del idioma español. Para asegurar el equilibrio del intercambio, los argentinos deberíamos apurarnos a exportar alguna tontera parecida, que se yo qué. A lo mejor difundir por la tele del país hermano nuestras creencias, y hacer famoso al Gauchito Gil. Que gentileza sería de nuestra parte conseguir que las rutas y autopistas brasileras quedasen decoradas con trapos vermelhos, o sea rojos, en vez de los feos acampamentos del Movimiento de los Sin Tierra. Vamos Mercosur, no te quedes en el cambio de harina por café y autos malos por autos malos. Colaboremos con los hermanos brasileros en el perfeccionamiento de su lengua, y equilibremos la balanza cultural

Editorial VIII

Fauna costera

El siguiente ensayo ha sido preparado para la Cátedra de Psicología Costera Marina de la Universidad Estadual de Pelotas, Rio Grande do Sul, a cargo de la Profesora Doctora Misardina C. Güele Grosso, por la estudiante Ana Resti. Se lo reproduce aquí con autorización de ambas.

La fauna de las playas sudamericanas: especies y comportamientos habituales, una introducción a su estudio, por Ana Resti (U.E.P.R.S.)

El presente pretende compendiar distintas especies y sus comportamientos básicos, producto de observaciones in situ efectuadas en distintas playas marinas de los países de sudamérica, con excepción de Bolivia y Paraguay, por razones (1) de índole metodológica. El orden de mención no obedece a criterio estadístico alguno, por lo que a continuación entramos directamente en el tema. .

  • Matrimonio o pareja estable(en playas sin servicios): Esta especie, muy frecuente, cuenta con una hembra, cuya fuente de alimentación parece ser cutánea, fotosintética, aprovechando la fuerte radiación UV que se produce en las arenas costeras. Allí permanece durante horas, con esporádicas rotaciones. En playas de latitudes altas, esta hembra parece tener un sistema fotosensor en la región anal, ya que es fácilmente observable que su cuerpo se acomoda a la rotación solar, con los glúteos siempre orientados hacia el sol. En los trópicos, la incidencia vertical del sol parece desorientarlas, y es posible verlas con rumbos encontrados(2). El macho presenta un comportamiento más variado. Generalmente sentado en reposera o silla, observa con disimulo su reloj, camina de aquí para allá, se hurga la nariz, mira el producto de dicha búsqueda, todo con evidente muestra de aburrimiento. Manosea el celular, se rasca con o sin disimulo las partes pudendas, bosteza abundantemente. Sus ojos se animan algo con el paso de otras hembras, pero sin énfasis. Ya superado el mediodía sus muestras de inquietud son evidentes, y a la menor oportunidad busca la forma de conseguir movilizar a la hembra hacia alguna fuente de comida. Su abulia desaparece inmediatamente ante el consentimiento de la hembra. Es hasta curioso observar el cambio de comportamiento del macho: recoge las pertenencias de la pareja, sacude trapos y toallas con arena, no puede disimular su prisa por abandonar la playa. Parte antes que la hembra, que lo sigue, mientras no la distraiga algún vendedor ambulante de ropas o bijouterie.
  • Pareja joven recién formada: Aunque pudiera creerse que se trata de un sólo ejemplar, son dos, pues alcanzan a distinguirse cuatro piernas y cuatro brazos. Desde que no existen octópodos terrestres de ese tamaño, se deduce que se trata de dos ejemplares de esa especie. Alguno de ambos padece de problemas respiratorios, pues su compañero insiste permanentemente en practicarle respiración boca a boca. No usan ni sillas de bar ni reposeras, sólo algún paño para aislarse de la arena, o bien nada. Algunos estudiosos (3) han creido descubrir allí la quinta pata del gato, pero se trata de un engaño, el miembro que a veces llega a sobresalir de la sunga no sirve para la locomoción.
  • Manada altamente gregaria: Se trata de una agrupación numerosa, cuenta con especímenes de ambos sexos, generalmente excedidos de peso, varios vástagos que parecen ser criados en comunidad, alguna o algunas ancianas, y alguna adolescente con cara de "yo no los conozco". Han juntado unas tres mesas del bar de playa, los rodean cinco sombrillas y una increible cantidad de objetos: reposeras, conservadoras de hielo y bebidas, juguetes, restos de comidas y tragos sobre las mesas, y diversos envases vacíos de helados, snacks, y similares abandonados sobre la arena..
  • Padre ebrio, con hijos y sobrinos:. Espécimen solitario. Acostumbra a dormir su embriaguez en la orillas húmedas de la playa. Hijos, sobrinos y amiguitos de los anteriores lo han tomado como objeto de diversión: lo han cubierto en gran parte con arena, lo han decorado con porquerías traidas por la resaca (la del mar, no la del especímen) y lo usan de improvisada red para juegos de balón (tenis, boley, etc)
  • Pareja de machos (o algo parecido): Sumamente prolijos, se han frotado mutuamente numerosas emulsiones, están cuidadosamente sentados en las sillas del bar playero. Perfectamente cruzados de piernas, agitan nerviosamente un cigarrillo tomado de manera delicada (4). Si no son pareja, ambos dirigen largas miradas a los machos de los alrededores. Si lo son, cada uno hace ésto cuando el otro no percibe. Cuando vuelven del mar, donde dieron unos saltitos causados por el agua fría, beben sólo agua mineral, para hidratar la piel.
  • Padre con juguetes: Aproximadamente en su tercera década de vida. Baja a la playa arrastrando un camioncito plástico, mientras carga (condición sine qua non) un infaltable baldecito con sus accesorios: palita, rastrillito, formitas para la arena. Si además cuenta con una descendiente hembra, de corta edad, de su hombro cuelga un simpático bolso rosado, con osito bordado. Aunque sea con los dientes carga además un barrilete, que, en realidad, es "su" juguete, que disfrutará simulando enseñarle a su vástago la manera de remontarlo. Es una especie que causa la ternura de las hembras dispersas en la playa, y la sonrisa socarrona de los machos.
  • Está gordito, está sanito: Se trata de un niño o niña entre cinco y diez años de edad, con dispersión fuera de este rango etario. Sus progenitores, desde que llegaron, le han administrado: varios helados, un par de empanadas fritas, un choclo hervido aderezado con manteca, algodón de azúcar colorido, parte de los camarones fritos que ellos consumieron, con abundante mayonesa, algunos snacks saladitos, una banana, ésta última por lo de la comida sana, vio. El descendiente luce una barriga ya caida, de ésas que los especialistas llaman delantal (5). Sus miembros, rollizos, sobresalen de su cuerpo sin que pueda juntarlos, dada la esfericidad de su cuerpo. Es un poco torpe, y no suele participar mucho en los juegos de los otros ejemplares de su edad (6). La única bebida que consume, en grandes cantidades, es la difundida Coca Cola.
  • Macho solitario (de cualquier aspecto y edad): No tiene mucho de particular, salvo que al llegar procurará ubicarse cerca de algún grupo de hembras. Si las hay de buena presencia, mejor, de lo contrario todo le viene bien. Lee el diario, mientras atisba sobre las hojas cualquier remota posibilidad de apareamiento. No es muy frecuente en las playas.
  • Economicus ad nauseam: Esta especie es conocida en distintos países sudamericanos con distintos nombres; citaremos los faroferos de Brasil, los gasoleros de Argentina. Aparecen en la playa cargando todo lo necesario, entre los distintos miembros. Se dá aquí que estos grupos pueden ser, a menudo, aunque no en todos los casos, considerados una raza de la especie "manada altamente gregaria" descripta ut-supra. Nada escapa a su previsora organización: Las sombrillas, las reposeras, las heladeritas con bebidas y comidas. Las golosinas para los miembros jóvenes. Su rasgo distintivo es que escogen como emplazamiento las arenas que no cuentan con barcito, quiosco o proveedor alguno. Frecuentemente, en temporada alta, se ven obligados a permanecer al borde de la línea de marea, por falta de otro emplazamiento libre.

Bibliografía específica
(1) Bolivia y Paraguay, Two landlocked countries. By Brad Ghetta, Bantham Books, 1927. Volver
(2) La femme et le soleil. Pour Jean-Paul Igriyo, Les livres des animaux,1980. Volver
(3) La quinta pata del gato, por Elvio Lador, Ediciones Minotauro, 1974. Volver
(4) Os boiolas e o fumo, pelo Valdecir Pinto Grosso, Tesis para la USP, 2002. Volver
(5) El delantal, por el Dr. S. Cormilón, Editorial Sudamericana, 1998. Volver
(6) Los cabros guatones, por el Ing. Patricio Oyarzo Oyarzo, Editorial Balmaceda, 1967 Volver

Otras fuentes bibliográficas:
Coastal behaviour, By Dr. Sam Duich (PhD), North Carolina University.
Ubriaco nella costa, per Martino Rosso, Edizione Fratelli Gancia, 1890.
Milanesa de arena, sueño popular, por la Profesora Perla de Mardel, Edicion propia, en papel reciclado, manuscrito.

Editorial IX

Q.E.P.D. Garota de Ipanema

Mala noticia para el imaginario colectivo masculino: La garota de Ipanema ha muerto. Aquella mujer elogiada en en tantas canciones, hasta en el primer disco (de vinilo era) de Les Luthiers, y conocida en todo el mundo, ya no camina por la costas de Ipanema, ni por las playas de Florianópolis, ni en el borde del mar del nordeste, ni en lugar alguno de Brasil. Se ha ido, y ya no volverá. Cuando Nietzche anunció: ¡Dios ha muerto! no imaginó que muchos años después un modesto lector de sus escritos haría una declaración aún más grave: ¡La Garota de Ipanema ha muerto! El filósofo del martillo tenía su deseada Lou Andreas Salomé, no pudo prever esta nueva tragedia. A nosotros humildes hombres del mundo todo, nada nos queda.
Dicen algunos supuestos entendidos que aún sobreviven algunas de esas mujeres, y que puede vérselas en la tele o revistas. Nos atrevemos a desmentirlos: son trucos electrónicos, ayudados por la magia de la cirugía y las siliconas, o por el Photoshop. No son verdaderas garotas de Ipanema, tán sólo una burda imitación, una fantasía de los medios.
Las que no dejan dudas son las causas de su desaparición: diversas enfermedades ligadas todas a la obesidad, al colesterol, a la presión arterial excesiva. El exceso de comida provocó la desaparición, qué duda cabe.
Aquí también algunos investigadores disienten con la afirmación del título. Afirman que bajo las gorduras localizadas y las generales, que bajo la celulitis, bajo los michelines, bajo las barrigas dilatadas y los "bumbunes" desparramados, habita escondida la tal garota de Ipanema. Nada más fácil de rebatir: Estamos hablando de un objeto de deseo, y nada de eso tiene que ver con esa cobertura adiposa, que aún si escondiera en su interior a la garota nada tiene deseable.
Volvamos aquí a las primeras reflexiones: Dios ha muerto, a quién le importa. La Garota de Ipanema ha muerto, nada nos consolará. Que En Paz Descanse.

Editorial X

Futebolitis brasiliensis

Con el nombre del encabezado, es conocida una enfermedad endémica de Brasil, único país del mundo en que se la encuentra. Se caracteriza por una obsesión, una fijación permanente acerca de este deporte conocido como futebol, fútbol, football, fulbo, jugado en muchos países, donde curiosamente, no se desarrolla la enfermedad. La presencia de la enfermedad en el país es percibible en todo momento. Petardos y cohetes le impedirán el sueño tranquilo: así se festejan los triunfos del equipo favorito. Como existen campeonatos municipales, regionales, el campeonato brasilero (brasileirão) , la Copa América, el Sudamericano, las eliminatorias para el mundial, el Mundial, las eliminatorias para las Olimpíadas, las Olimpíadas, aunque éstas no en 2004, el campeonato del barrio, y algúna pelada (picado) vecinal, las empresas fabricantes de pirotecnia son pujantes industrias.
La enfermedad causa cierta paranoia: permite creer y asegurar que tal o cual rival, en especial si es un país vecino cuyo nombre empieza con "A" y termina con "a" vive idéntica obsesión. Así, si los periódicos del vecino no dedican su principal titular al próximo encuentro, no es porque estén preocupados por el desempleo o alegres por el triunfo de sus deportistas en, por ejemplo, el tenis. No señor: los astutos vecinos tratan así de disminuir al rival, mediante la ignorancia. Y además, disimulan por anticipado la derrota que el futebol más bonito do mundo les va a infligir proximamente.
El sistema métrico decimal, tan difundido en el mundo, ha sido también afectado por la cruel enfermedad. En la tele, le explicarán que el tamaño del Acorazado Potemkim era el de diez cuadras (canchas) de futebol, y que la distancia entre la tierra y la luna es de quinientas mil canchas una atrás de la otra. Sepan los lectores disculpar las imprecisiones: quien esto escribe no sabe las dimensiones de una cancha de fútbol, ni la distancia tierra-luna, ni conoció al último zar para preguntarle por el tamaño de aquella nave de la marina rusa, apenas vió la película homónima. Se trata de ejemplos sin precisiones.
La enfermedad es hereditaria, en caso de los nacidos en Brasil, y los extranjeros la adquieren por simple permanencia dentro de las fronteras. Así, quien nunca en su vida se preocupó por ése o por cualquier deporte, comenzará a interesarse por el tema. Luego elegirá un tchimi (team, en inglés, o equipo en nuestra lengua) aunque más no sea para disimular que proviene de Marte, cosa que asustados, creerán sus interlocutores cuando les afirme carecer de interés en el asunto, y que no es "torcedor" de algún equipo, ni en Brasil ni en su propio planeta. La etapa crónica de la enfermedad se alcanza, cuando el sujeto, ya infectado, comienza a ver en la tele, o aún a asistir en persona, a los encuentros del seleccionado pentacampeón con el de su país, o planeta.
Finalmente, si Ud. ha adquirido la futebolitis brasiliensis, y está cansado de las bromas que recibe cada vez que la selección de su país pierde ante la mejor selección del mundo, puede intentar algunas estrategias:

  • Exhiba una camiseta de rugby, y diga que en su país es el deporte más importante, como el baseball en Venezuela. En Brasil no se conoce, ni uno, ni otro.
  • Diga que es italiano, o español, o lo que convenga, según el caso. Los brasileros no distinguen entre ambos idiomas, y menos aún entre variantes del español.
  • Diga que Ud. es brasilero, pero que desde pequeño se crió en Estados Unidos, y por eso habla mal. Además todo el mundo sabe que los yanquis no entienden nada de futebol, si hasta lo llaman soccer.
  • Simule ser sordo, y sonría con su mejor cara de estúpido.
  • Diga: "Eu no speak pórtuguish" y sonría con su mejor cara de estúpido
  • Hágase el estúpido, y sonría con su mejor cara de estúpido
  • Vuelvase a su país, y déjese de sufrir.

Home page

 
Home Diario Acuáticas Fotos Videos Textos Recetas Cuentos Visitas Correo Somos