Diario de anarres

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Copio partes del diario de viaje, que es bastante más largo, pero, ya que lo escribí, los que sean amigos de la lectura indiscriminada, pueden derrochar su tiempo leyéndolo. Los lectores críticos... abandonad toda esperanza al entrar aquí. Será mejor para éstos que lean una novela de Saramago, recién muerto y ya criticado por L´osservatore romano. (ver artículos del diario El País aquí)


Atenas, 26 de mayo de 2010
A pesar de habernos acostado a las tres, a las cinco y media estuvimos en pié. A volar por la autostrada, pues a las 07:00 sale el tren de alta velocidad a Milano. Llegamos a tiempo, remolcando nuestras valijas desde el estacionamiento, aunque también eso lo hicimos a marcha forzada. Nos tranquilizamos en el vagón del Frecciarrosa que nos transportó hasta Milán. Apenas llegados salteamos la cola del taxi, para que nos tocara el conductor más tranquilo de Milano. Pero llegamos a tiempo, creíamos, a Malpensa, o sea el aeropuerto de Milán. Y ahí la empleada del check-in nos dijo que ya había cerrado el vuelo. Le imploramos en varios idiomas, y finalmente nos embarcó. Corrimos kilómetros por los inteminables pasillos de Malpensa, para que la niña de la puerta nos dijera que sí, que ibamos a embarcar, “cuando llegue el avión”.
Hotel Metrópolis, Atenas Atenas Atenas, Plaka Atenas, bar de Plaka
Nuestro hotel, la bandera, Divina Gloria, un bar de Plaka
Así que, tarde, atrasados, transpirados, acalorados, embarcamos en el Airbus de Easy Jet. Maravilloso vuelo, con vistas impresionantes de los Balcanes. En dos horitas apasionantes llegamos a Venizelos, el aeropuerto de Atenas. Y en una hora más, un cómodo bus nos dejó en pleno centro de Atenas, Plaza Sintagma. Supongo que la palabra de la gramática viene de allí. Las chicas se quedaron en la plaza observando una manifestación, mientras Enzo y yo salimos a buscar hotel. Partimos con destino al Metrópolis, que yo había elegido mucho antes en internet. En el camino preguntamos en otros, pero finalmente el Metrópolis resultó ganador, euros 80 la doble.
Atenas Atenas Bar de Plaka Comiendo en Plaka
Plaka by night Iglesia ortodoxa Cartel del metro Acrópolis desde el hotel
Con vista a la Acrópolis, y una enorme bouganvilla (o santa rita entre nosotros o primavera en Brasil) que llega hasta la terraza, en el quinto piso. El precio es un poco alto para la calidad del edificio, pero desayunaremos con vista a la Acrópolis, como ya dije. Luego de un breve descanso caminamos un poco por Plaka, otro de esos barrios históricos llenos de comercios extractores de euros turísticos. A pesar de ello, lindo de recorrer y plagado de restaurantes, en uno de los cuales comimos, sino muy bien, tampoco mal. A dormir.
Acrópolis Acrópolis Acrópolis Atenas desde la Acrópolis
Acrópolis Atenas desde la Acrópolis Acrópolis Acrópolis
Acrópolis Acrópolis Acrópolis Acrópolis
Acrópolis Acrópolis Acrópolis Acrópolis
Acrópolis Acrópolis Acrópolis Acrópolis
Atenas, 27 de mayo de 2010
Por el mañana, en el metro, llegamos al barrio costero de Faliros. Allí suponíamos que encontraríamos a Istion, la compañía de charter de veleros con la que habíamos reservado en la frustrada oportunidad anterior. Resultó que hay un viejo Faliros (Paleo Faliros) y un nuevo Faliros (Neas Faliros). Claro que, ley de Murphy, nuestro destino estaba en el nuevo. Llegamos, taxi mediante. Hablamos con el gerente, invocando el dinero perdido con el show-off anterior. Enzo se puso a negociar, arte en la que podría escribir varios libros, y consiguió bajar el precio desde euros 1200 a 900, por un 36 piés. No nos comprometimos, desde la puerta de Istión llamamos a DMS. Yo tenía la impresión de que nos iría mejor con ellos. Y no me equivocaba: un Bavaria 44 piés a euros 800. Fuimos en tram (tranvía) hasta Marina Alymos, a verlo. A mí me perecía que alquilaríamos un transatlántico, demasiado difícil para mis aptitudes marineras. Pero cerramos trato.
Acrópolis
Acto seguido, con tram y metro, nos trasladamos hasta Acrópolis. La Acrópolis es es de esos lugares increíbles. Hace veinticinco siglos floreció esta gran cultura, y en muchos aspectos no hemos avanzado tanto en ese lapso. Claro que en el medio apareció el cristianismo, y si por los curas fuera todavía estaríamos por empezar la Edad Media. No cuesta nada imaginarse a Socrates, a Platón, Aristóteles, caminando por allí.
Acrópolis Acrópolis
Acrópolis Acrópolis
Pobre Acrópolis, muchos invasores hicieron poco por ella, los turcos destruyeron, los ingleses se afanaron lo que pudieron. Al menos no hay una iglesia encima de las ruinas, como habitualmente sucede. Cansados y cocinados por el sol, luego de las ruinas inspeccionamos el Nuevo Museo de la Acrópolis, un museo espectacular desde su arquitectura hasta su contenido. Tanto para formarse una idea más completa del Partenón, como para observar los restos arqueólogicos de los alrededores, sobre los que uno camina como suspendido, gracias a los cristales que obran de piso transparente. Para recordar. Ya de noche, comida en Plaka. Ahora, desde el hotel, vemos la acrópolis iluminada mientras escribo. Una belleza. Mañana nos mudaremos al velero.
Acrópolis Acrópolis Acrópolis Acrópolis
Columnas de la Acrópolis
Marina Alymos, Atenas, 28 de mayo de 2010 – A bordo del Hydra
Hoy por la mañana cambiamos cheques de viajero, compramos pasajes a Viena por Aegyan Airlines y finalmente nos hemos venido a la marina, donde casi todo el día hemos paveado. Con dos excepciones: vino Dimitris, de nuestra compañía de charter, e hicimos el check-in del velero. Espero haber retenido la mayor parte de las instrucciones, que básicamente se han referido a la ubicación de los distintos elementos del barco. Enzo pidió, con buen criterio, que dieramos una pequeña vuelta, que, entre otras cosas, sirvió para apreciar la maniobra de atraque a la mediterránea, que nunca he hecho. Hay un motor en proa que ayuda a dirigirla, y es una más que valiosa ayuda. La otra tarea de importancia del día consistió en la compra de provisiones en el super cercano, un Carrefour, que te despacha la cosas hasta el barco. Tres packs de cerveza de 24 latas cada uno, fiambres y quesos, algunos congelados, fideos, artículos de limpieza fueron las mercaderías principales. Por la tarde, con todos los deberes cumplidos, salimos a pasear por el barrio, elegante. Corresponde habiendo una marina cerca, o quizá es al revés. Y unas palabras acerca de Marina Alymos: inmensa, nunca creí que pudiera haber tantos veleros y cruceros y catamaranes, y semirrígidos, y goletas y lo que sea que flote, todos a lo largo de larguísimos muelles. Y de todos los presupuestos, desde algunos más pobres que mi añorado velerito anarres, hasta gigantescos cruceros de ésos que requieren una gran tripulación y consumen hectolitros de diesel por hora.
Marina Alymos Velero Hydra Nuevo Epidaurus Viejo Epidaurus
Marina Alymos de Atenas, navegando el Sarónico, Epidavros
Hay muchas fotos y texto acerca de los seis días navegando el Sarónico y algo del Argólico. Se puede hacer click aquí o en el banner de más abajo para verlo. En esta sección hemos dejado unas pocas fotos y apenas el texto necesario para que se entienda dónde anduvimos. Y cuándo.
Link a novedades náuticas
Ahora el velero: se llama Hydra, es un Bavaria de 44 piés, es decir 13 metros y monedas. Tenemos vela mayor enrollable en el palo, y genoa enrollable. No parecen velas muy grandes en relación al barco. Dos ruedas de timón, con piloto automático y tridata en el cockpit. Que también tiene una mesa cómoda con conservadora de hielo. En proa, winche para el ancla, y thruster para orientar la proa durante la maniobra. Hay por allí un dinghy, cuyo motorcito está colgado en popa, lo habitual. Vamos para abajo: a popa: dos camarotes y el motor al medio, lo habitual. La mesa de navegación amplísima, con radio y un GPS con buen plotter. En la banda contaria al puesto de navegación, un baño. La mesa tiene lugar para ocho (algo incómodos, pero somos cuatro). La cocina amplísima, dos hornallas con horno y heladera eléctrica. Hacia proa otro baño, otro camarote doble y uno más con dos cuchetas. Los cuatro camarotes cuentan con mucho espacio para las pilchas y demás porquerías. Tenemos agua caliente y fría, presurizada. No hay tanque para efluentes, y por eso el Hydra paga más impuestos que los que lo tienen.
Link a video
Epidavros, sábado 29 de mayo de 2010 - A bordo del Hydra
Soltamos amarras a las 08:10, luego de copioso desayuno. Rumbo 210°, hacia Egina. A motor, el viento pegó el faltazo. Hice un intento de motor y genoa, pero desistí rápidamente. Egina, más concretamente Ayia, en el lado oriental de la isla: nos bañamos a gusto, anclados frente al pueblo. Embuchamos una enorme picada, con cerveza, claro, dormimos siesta, las chicas se bañaron otro poco. Cunado otro velero, a eso de las 14:00 nos acusó de estar garreando hacia ellos, levantamos el pinche. Para bordear el lado norte de la isla. Finalmente decidimos llegar hasta aquí. El GPS decía que llegaríamos a las 18:18, y claro, así fue. Pero no nos animábamos a entrar.No había mucho lugar, y la sonda acusaba muy poca agua. Decidimos anclar fuera del puerto de Neas Epidavros (hay un Paleo Epidavros). Cuando estábamos preparando el dinghy, apareció el buen samaritano que nunca parece faltar, y nos indicó dónde aportar. Así que luego de algunos nervios, y con la quilla a diez centímetros del fondo, amarramos sobre babor. Una belleza, la cubierta a nivel del muelle, más cómodo imposible. Paseamos algo por la playa. Enzo, como de costumbre, hizo amistades: Elías, su esposa Urania, y su hija Matina, tienen un hotel muy simpático a metros de la playa y el muelle. Nos regalaron un montón de cítricos, producción local.
Gimnasia náutica - Epidavros Paleo Epidavros
Teatro de Epidavros Teatro de Epidavros
Explorando Epidavros
Epidavros, 30 demayo de 2010
Hemos desayunado con ganas luego de dormir tranquilamente amarrados, y de despertar sin despertador. A continuación, el famoso teatro de Epidavros, o Epidaurus, según el idioma. Vale la pena. Más que eso. Recité en la “orchestra” (como dicen los carteles) mi famosa traducción al latín (en griego no se me ocurrió nada porque no sé nada) que reza: “Unus nox procellosus erat / foras plubiat / et intro, / intro etiam plubiat. / Subite: toc, toc, toc.” Los amigos y Glo, en la última fila, se rieron bastante. Después del teatro, el museo, pequeño pero interesante. A continuación, el sitio arqueológico, bajo un sol freidor de gente. Vueltos en el taxi a Nea Epidavros, nos tomamos unos tragos en el hotel Avra, cuyos dueños, conocidos ayer, ya parecen viejos amigos. Nos convidaron unas naranjas al licor que hace Urania. Ya ayer nos habían convidado con un licorcito. Hoy no se navegó, dia de descanso. Menu del mediodía: sandwiches y sobras de anoche. Poderosa siesta. Otra vez al hotel Avra: Comimos excelente pulpo, muy buenos calamares, y un poquito menos buenos langostinos. Postre casero: de Urania, claro. Café. Ya en el velero, Bayleys, o como se escriba.
Epidavros Epidavros Epidavros  Epidavros
Poros, 31 de junio de 2010
... Con los nervios del caso, amarramos al estilo mediterráneo. Yo en el ancla, Enzo al timón. Bastante bien, considerando la virginidad. Ya tranquilos, fiaca y almuerzo. Lindo lugar, debería describirlo mejor, pero mejor nos vamos a comer unas langostas que vimos hace un rato.
Poros Poros Poros Poros
Cuatro vistas de Poros
Finalmente las langostas no resultaron muy buenas, ignoramos si debido a algún condimento extraño de la cocina griega, o simplemente por causa de una mala cocina. Una pena, hacía varios años que no nos acercábamos a semejante plato. Así que luego de la comida dimos unas vueltas más, tomamos algo en nuestro velero, y planificamos continuar hacia Hydra. Enzo ha descubierto que hemos hecho mal las cuentas, y que podemos disfrutar de un día más embarcados. Mañana llamaremos a DMS para coordinar con ellos y aprovechar el velero al máximo.
Poros Poros
Poros Poros
Poros, y cocina griega
Isla de Hydra, 2 de junio de 2010
Anteayer dejamos Poros por la popa, luego de recorrer el estrecho canal que conduce hacia aquí. Otra vez hubo algo de viento, pero también duró poco. Trapos arriba, trapos abajo, o mejor dicho, enrollados. Hydra nos ha deslumbrado, es muy linda. El puerto es pequeño, y el lugar donde amarramos no es muy bueno, pero es confortable. A babor está amarrado un catamarán de DMS, nuestra misma empresa. Nos bajamos e hicimos un primer recorrido por ahí nomás. Se confirma nuestra primera impresión. Hydra es una pequeña joya. No hay automotores por aquí, otra diferencia. Pasan cerca del muelle los caballos, mulas y burros que transportan mercancias, cachivaches y alguna que otra valija de algún turista que se ha alojado lejos del pueblo.
Hydra
Por la tarde empezó un viento sur frescachón. Como estamos contra una defensa de piedra, popa al norte, nada bueno. Y a un cata se le dió por cruzarse al lado opuesto. De paso arrastró algunas anclas, y en efecto dominó, todos empezamos a tener problemas. Nuestra ancla ya no nos sostenía bien, y al recogerla se enganchó en una línea de algo, y quedamos peor que antes, bien jodidos. Cuando el baile comenzaba a calmarse, llegó otro velero y con calzador se acomodó a estribor nuestro. Pero su skipper, un muchachito, se ofreció a ayudarnos. Le pasamos nuestra ancla de respeto, y la llevó en el dinghy, y quedamos bien anclados. Hoy, para terminar sus buenas acciones, nos desenganchó el ancla de labor, y además la llevo hasta una buena posición. Nos quedará cobrar ambas anclas mañana. Gracias Ewan, genio a vela.
Transporte en Hydra
Por la noche, ayer, fuimos a comer a la taberna de Cristina, como corresponde a dos argentinos oficialistas. A Enzo y Marcela no les hace tanta gracia mi reflexión. Al volver, un mensaje en el teléfono, y la mala noticia: Mi padre falleció. ¡Qué dolor, nunca había sentido algo parecido! Y la necesidad de seguir adelante. Me acordé de mi amigo Gustavo Díaz, del velero Gandul, a quien le pasó lo mismo, en una travesía más importante que esta. Y que también decidió o debió continuar.
Hydra
Hoy hubo baño de mar. Las aguas son transparentes, limpias, como quizá no he visto en otro lugar. La temperatura agradable. Con máscara y snorkel se ven increíbles detalles del fondo, como si uno estuviera volando. No hay playa aquí donde estamos, en una plataforma en las rocas. Lo que hace que en unos pocos metros uno se encuentre nadando sobre una enorme profundidad. Lindo, muy lindo. Gloria y Marcela han sido las que más disfrutaron.
Hydra Hydra Hydra Hydra
Cuando nos cansamos de tanto disfrute, hicimos contemplación desde un bar costero. Experimentamos las bebidas locales. Luego del baño en nuestro confortable hotel flotante, reincidimos en la taberna de Cristina. Mousaka para mí, soulaki de cerdo para Gloria. Nos encontramos con otros turistas ya conocidos y algunos nuevos, y pese a todas mis tristezas, pude reir un poco.
Hydra Hydra
Hydra Hydra
Hydra Hydra
Marina Alymos, Atenas 3 de junio de 2010.
Hoy, otra vez sin viento, salvo cuando ya llegábamos aquí y ya no valía la pena, amarramos a eso de las tres de la tarde, luego de unas seis horas de motor. Hemos hecho lavado de ropa y de personas. Mañana es el check-out del velero, veremos si no hemos roto nada. A la tarde fuimos a un comercio de electrónica donde estaba todo en griego, y compramos queso de rallar para los fideos (en un súper, no en el negocio de electrónica). Con esto, comida no quedará, pero dejaremos un pack de cerveza, grave pecado del que alguien sacará provecho.
Hydra Hydra Hydra Hydra
Hydra Hydra Hydra Hydra
Aeropuerto Venizelos, Atenas, 4 de junio de 2010
Una niña llora, mientras su madre se despide del otro lado del vidrio. La vida nos acomete con muchas despedidas, pero yo no pude despedirme de mi padre. Aquí estoy, esperando un vuelo a Viena, y mirando despedidas más felices, y que casi seguramente aguardan un reencuentro. Pero mi despedida ausente, no lo tendrá. Me gustaría que existiese un cielo como el que venden los mormones, con bonitas casas de jardines sin cerco y el auto en la puerta, donde se encuentran los seres queridos. Pero no. Volviendo a lo cotidiano, hoy Dimitris hizo la revisación. Todo debe haber estado bien, porque me devolvió la garantía. Nos despedimos de Vassilis, Dimitris y Efti (Maria, hija de Vassilis y Efti, la otra integrante de DMS, no estaba) y el taxi de Elias nos dejó en el aeropuerto, o aerodromo, como se dice en “grecio”. Parakaló. Ya estamos en la sala de embarque, las salchichitas de Viena que se cuiden, allá vamos.


Panel de fotosPanel de fotosPanel de fotosPanel de fotosPanel de fotos
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