| Cansado de escribir el diario de viaje de un viaje que se
transformó en idas y venidas, inventé esto de la mesa de saldos,
lugar adecuado para unos disparates de distinto tamaño, todos ellos
prescindibles, pero a buen precio, por sólo lo que cuesta el proveedor
de internet. En "The sheltering sky", gran película de Bernardo
Bertolucci, uno de sus personajes dice que viajero es aquel que no piensa en el
regreso, y turista el que sabe que habrá una vuelta a casa. Así
es que la única originalidad que nos cabe es que nos sentimos turistas
de jornada completa, pues no logramos discernir cuál es nuestra casa, si
aquí o allá. Si estámos aquí, anhelamos nuestra
casa de allá, cualquiera sea el allá. Para certficar todo esto,
va documento del firmante, conocido de mí, doy fé. |
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De las idas y vueltas: Nunca me detuve a
relatar algo de nuestras idas y vueltas. Esto es una de las idas
típicas: Comienza días antes, repartiendo dinero para que en
nuestra ausencia se paguen las cuentas. Esas que la civilización impone.
El día de la partida, bien temprano, emprendemos la marcha,
despidiéndonos al pasar de las playas preferidas. Puede que en un
mirador próximo al puerto le dé una última mirada al
velero anarres, que queda bajo los cuidados del marinero Ricardo. Poco
después de abandonar el municipio, hacemos la subida al Vale de
Paraíba, y por la autopista Ayrton Senna llegamos a São Paulo.
Ahí nos perdemos cuando intentamos tomar el Rodoanel
(circunvalación) pero hay un retorno cercano. A la salida de la capital
de América del Sur, cargamos gasoil e iniciamos la larga bajada de la
sierra. Cuatrocientos kilómetros más allá, abandonamos la
autopista a Curitiba, y hacemos la circunvalación, que nos deja prontos
a continuar con rumbo sur. Si hay suerte al anochecer llegamos al Posto
Dragão (Dragón) que tiene unos baños individuales (nada de
hacer esto aquí y lo otro más allá) impecables. El posto
queda en medio del las serranías del interiór de Paraná.
Dormimos en la playa de camiones, el furgón parece un piojo al lado de
los dieciocho ruedas. La cama del furgón es bien confortable, y
además viajamos con nuestras almohadas favoritas. Segundo día: A
poco de desayunar en el posto, se nos presentan dos opciones de rutas
favoritas. Para no aburrir, describo una sola. Nos desviamos hacia Bernardo de
Yrigoyen, por una bonita rura que bordea el límite de los estados de
Paraná y Santa Catarina. Los paisanos que empezamos a ver ya son como al
otro lado de la frontera: blanquísimos polacos o alemanes. La frontera
de Bernardo de Yrigoyen no tiene muchas formalidades: ya estamos en la patria,
y por unas cuantas horas el pasaje es del del las sierras misioneras. Luego
viene el aburrido tramo de Corrientes, con poco para ver, y ya en Entre Rios el
paisaje se vuelve más interesante. Pasamos el túnel bajo el
Paraná, y continuamos hasta donde nos permita la luz diurna, en la ruta
Santa Fé - Córdoba. Tercer día: el más liviano.
Continuamos hacia Córdoba, la rodeamos, cruzamos las sierras cordobesas
por las Altas Cumbres, y a la tarde llegamos, hartos de viaje, a Cortaderas,
San Luis, donde nos esperan mis viejos. A veces no vamos a Cortaderas, sino
directo a casa de la mamá de Gloria. Eso es más largo: cruzamos
todo Entre Ríos y, lugo del puente Zárate - Brazo Largo, vamos
cambiando de rutas (unas cuantas) para hacer el camino más corto a
Coronel Suárez. Ahí sí que llegamos de noche y hartos de
manejar.
Sorpresas te dá la vida En nuestro último
viaje, no todo salió bien. Cuando ya nos sentíamos cerca del
arribo, en Villa Carlos Paz (lugar que nunca me ha gustado) nos embistió
un ómnibus interurbano. Chotamente mirando la nada, y esperando que el
semáforo nos diera su guiño verde, nos encontramos de pronto en
medio de la avenida transversal, sacudidos por el apoyacabezas y los
cinturones, en medio del inesperado y ruidoso golpe. Bajamos, los lentes de
ambos desaparecidos, para ver de afuera el panorama desolador del furgon
completamente arrugado desde el lado derecho trasero hasta la puerta del
acompañante. Los damnificados eramos dos: nuestro vecinode
semáforo tenía todo su lateral izquierdo hecho un estropicio. A
quien lo hayan chocado no necesito contarle de la bronca, de la ignorancia de
qué hacer, de las ganas de asesinar al chofer del ómnibus.
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Y la hago corta: viaje a Cortaderas, luego a Coronel
Suárez, búsqueda de abogado, presupuestos, envío de cartas
documento, cartas certificadas, más llamadas de teléfono. Total:
parece que en mayo o junio recuperaremos parte del gasto de arreglo. El auto
quedó bastante bien aunque hay una gotera en algún lado, que no
podemos descubrir.
Hoy he vuelto al pago, después de larga ausencia
... Aprovecho el feriado lluvioso para actualizar el site
después de cuatro meses de abandono. Largos cuatro meses que empleamos
en acomodar parte del departamento de Suárez, un paseo a la playa
más cercana en bus, con visita al sobrino de Gloria, Diego y su familia.
Hice un viaje a Cortaderas, sólo, y pasé unos quince días
con mis viejos. Por fin, un poco antes de semana santa el chapista
terminó el arrego, y anteayer, 19 de abril, por fin, llegamos
aquí. Fin de un verano poco afortunado. |