Diario de anarres

Mesa de saldos

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El invierno no se ha hecho presente, sólo por las noches refresca. Por ejemplo, para conmemorar el 9 de julio, que es también feriado aquí, claro que por motivos distintos, nos fuimos a bañar en aguas de río, es decir agua fria. Y lo pasamos de putas madres, como dicen los españoles. Pleno invierno, dia caluroso, agua fresca de montaña. ¿Qué mas pedir?
Cachoeira da Renata Cachoeira da Renata
Curtiendo la Cachoeira da Renata ¿Agua Fría? ¿Invierno? ¿Y qué?

Otra vez con Iñaki, a los pocos días, y ya que el invierno seguía castigándonos duramente, nos subimos al velero. Destino: la piscina natural de Isla Anchieta. Parace que nunca nos cansaremos de ver los pecesitos. En todo el regreso no encendimos el motor, y la maniobra de tomar amarra a vela saliò casi perfecta.

Iñaki al timón Atardecer en Flamengo
Iñaki al timón del anarres Atardece, regresamos a la poita

Como el amigo Yamandú tenía que buscar su velero en Paraty, me fuí de acompañante. Gloria nos llevó hasta Paraty y se volvió. Dormimos en la marina, y al otro día hicimos el viaje de regreso, diez horas a motor, del viento ni hablar. El viaje tuvo sus incidentes, y hay más detalles y fotos en lapágina de vela y buceo

Playa de los vagabundos Marinas
Playa de los veleros vagabundos, Paraty, RJ Marinas de Paraty. RJ

Y dale con el frío invernal: partimos de exploradores a Saco de la Banana. Sendero desconocido, llevamos el GPS, por si el asunto era complicado. Pero el sendero, la trilha como preferimos decir, estaba claro, aunque nos tomó dos horas y algunos minutos para llegar, cansados y traspirados. Sólo que nos pasamos de nuestro destino, y llegamos a Playa de Simón. A la vuelta, nos cruzamos con Domingo, indudable descendiente de los antiguos pobladores de lo que fue uno de los tantos quilombos de la zona. Aclaro una vez más: Quilombo es el lugar donde se agrupaban los negros en fuga de la esclavitud. Naaaada que ver con Argentina, digo, con el uso que se dá a la palabra en Argentina. Para ampliar el tema. el descendiente de esos pobladores, que aún mora por allí se denomina quilombola. Hay varias comunidades quilombolas en el municipio. Volviendo al relato, Domingo nos aclaró la geografía, y la playa de Saco de la Banana quedó para una futura repetición del camino.
La vuelta nos tomó otras dos horas. En total resultaron diez kilómetros, con cuatro subidas de unos 100 metros sobre el nivel del mar y otras dos algo menores, según nos informó el GPS que encendimos al regresar.

Praia Simao Saco da Banana
Praia do Simão Saco das Bananas

Puestos a explorar otros rincones de Ubatuba fuimos a recorrer la Trilha (senda) do Corisco. Sin otra pretensión que un recorrido preliminar, pues es un largo camino, de ocho horas, nos dicen. Pero con atractivos intermedios, que están más a nuestro alcance, y que esperamos visitar pronto. Acontece que el camno comienza en la Casa da farinha, antiguo ingenio adaptado a la molienda de mandioca.

Casa da Farinha Casa da Farinha
Casa da Farinha, primera visita,solitos Casa da Farinha, segunda visita, con lugareños

Fuimos dos veces: en la primera recorrimos el sendero, que transcurre en plena selva, muy bonito, con baño en el río, y otra vez al día siguiente. Sabedores por la primera visista que podiamos asistir a la molienda, allí nos presentamos al otro día. Fue así que hicimos amistad con Aparecida, Cirilo y otros miembros de la familia. Participamos del trabajo, y disminuimos en una buena parcela nuestra ignorancia. Dos fotos más:

Casa da Farinha Casa da farinha
Cirilo cociendo la harina de mandioca Aparecida cerniendo la futura harina

Para completar el día, visitamos una playa pequeña, en el caminos de regreso. Con espíritu estadístico, para agregar una playa más a nuestra lista de Playas de Ubatuba, que según distintas cuentas son ochenta, o noventa o cien.

Praia Simao Praia do Leao
"Bica" de la Playa del León Vista desde la playa

Esta vez se nos dió por ir a la playa Sete Fontes caminando, porque era día de ejercicio, y no valía la comodidad del velero, que es la opción lógica para esa playa. El sendero pasa cerca de la amarra del anarres: la primera vez que lo vemos desde ése ángulo, junto a la estación de servicio.

Velero anarres Sete Fontes
Camino a Sete Fontes vimos... el velero anarres (al medio) Canoa típica en Sete fontes

Las últimas andanzas han sido en barco. Para conocer la Bahia de Santos haga click aquí o conozca los fiordos brasileros con un click aquí, si le dá curiosidad. Y se nos fue el invierno. No se pierda los saldos de primavera, que en este sitio anárquico aparecen apenas se acaba el invierno.

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