Diario de anarres

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Panel de fotos  
Quienes venían leyendo lo que hasta la hoja anterior se llamaba "Mesa de saldos", no se sorprendan, ésto es la continuación. Varios motivos me han hecho volver a llamar a esta sección "Diario de anarres". En realidad ni el nombre de diario corresponde, pero hay que llamarlo de alguna forma. Valiente diario el que en cien palabras cuenta un año entero de nuestras vidas...

El verano llegó y pasó, con malas noticias. Nos volvimos de Ubatuba en octubre, y nos pusimos a construir un hogar/asador dentro de casa, con éxito. En el interín viajé varias veces a Córdoba, para acompañar la salud de mi madre, nunca muy buena. Nada hay para contar, salvo el reencuentro con los amigos de Coronel Suárez. Siempre placentero. Quienes hayan llegado hasta esta página, sepan disculpar el tiempo perdido. Casi no hay fotos, ni nada gracioso o entretenido (si es que hay algo de eso en el resto del site). Festejamos el cumpleaños de Gloria, con empanadas árabes hechas en casa. Pocos días después recibo la fea llamada: Vení que tu madre está grave. El 3 de febrero viajamos a Córdoba esperando lo peor, y si bien lo peor no sucedió, mamá ha quedado hemipléjica como secuela de un accidente cerebro vascular. No quiero relatar aquí cosas dolorosas, por lo que lo dejo así.
El otoño y el invierno también llegaron y pasaron. Y nosotros en Coronel Suárez, tratando de adaptarnos a una vida que no es la que elegimos. Es que en abril, como única forma de poder atender a mi madre, la trajimos a esta ciudad. Mi padre prefirió quedarse, quizá los años le impidieron abandonar su casa. Así es que desde esa fecha casi todo se reduce a visitar a mi madre en el hogar de ancianas, atender a su necesidades médicas, los trámites del PAMI, cobrarle el sueldo, y darle un poco de cariño. Para redondear las tristezas, era imposible mantener el velero anarres abandonado en Ubatuba, por lo que lo vendimos. Ahora se llama Allure, su nuevo feliz propietario lo bautizó así.

Como siempre deseé contar cosas buenas en este diario, contaré de las pocas cosas buenas que sucedieron. La primera fue en mayo, nos visitó por una semana mi prima Mali. Paseamos por los alrededores, fuimos a Sierra de la ventana acompañados por Chabela (mi madre) y todos, incluyendo a mi madre en su silla de ruedas, la pasamos muy bien. Malisa sacó las fotos que siguen, durante su estadía.

las vaquitas son ajenas Hermoso dia de otoño
Las penas son de nosotros... Mali y yo en el balneario de Suárez
En el restaurante En el restaurante
Ventana en Abra de la Ventana Chabela, Mali y Glo en Abra de la Ventana
Y ya con ganas de acabarse el año, y nosotros anclados en Coronel Suárez, Resultó que mi prima Nilda y familia nos dieron la alegría de ir a conocer Ubatuba. Les fue bárbaro, según nos cuentan. Conocieron nuestro departamento, a nuestros amigos, pasearon por Ubatuba, Paraty y Rio de Janeiro. Nos mandaron estas fotos, que no pude resistir mostrar a los visitanes de www.anarres.com.ar. Gracias a ellos hemos podido, de alguna forma, sentirnos en Ubatuba, aunque sea a través de la gente querida
Sobrina balconeando Foto clásica
Sobrina balconeando Carlos, Ale, Guille & Nilda at Rio
¡Cuánta gente! La bestia  y las bellas
Una cena en casa de Yamandú Las bellas y la bestia

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