Diario de anarres

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Una vez más en Ubatuba
6 de mayo de 2008 - El sábado 26, luego de largo viaje, llegamos a nuestro departamentito en Ubatuba. Por fin. En el camino quedaron atrás los incendios del delta y del sur de Entre Ríos, que nos obligaron a hacer un recorrido más largo y lento por la ruta 33 hasta Rosario. Al menos no había piquetes paquetes de los "paroductores" como los que nos jodieron la vida en el viaje anterior a San Luis. Al tercer día de viaje, ya en Brasil, un tipo nos puso gasolina en nuestro Citroën gasolero. Otra demora para limpiar el tanque. Así, empleamos casi cuatro días para llegar. Pero... ¡Qué bueno reencontarse con los amigos! A esta altura de la soireé ya los hemos visto a casi todos, y tomado algunas caipirinhas, y unos vinos argentinos, y comido algunas cuantas cosas. También ha habido tiempo para alguna aventura, que relato en la página de vela y buceo, por tratarse, claro, de asunto náutico. Esta aventura tiene también un vídeo.
Este mes de mayo el clima ha ayudado mucho. Uno de los paseos a pié que hicimos, aunque repetido, fué a la playa de Fora. No es una gran caminata, aunque tiene algunas subidas no muy largas. De todas maneras, el calor hace que uno se canse, y esté deseoso de llegar a la playa y poder remojarse. La playa no tiene acceso con auto, y eso la hace solitaria aunque ... Mientras estábamos paveando en la playa, recibimos la visita de este personaje que les mostramos en las fotos que siguen.
Ardilla en praia de Fora Ardilla en Praia de Fora
Ardilla en Praia de Fora Ardilla en Praia de Fora
Glo en una pausa camino a Bonete Glo se puso ¿sexi?
Otro paseo del mes de mayo: Senda a la playa Grande de Bonete. Una senda muy transitada, que atraviesa varias pequeñas playas bastante bonitas, conduce a la Grande de Bonete, que debe pronunciarse Graaanchi dchi Boneeeechi. El auto queda dentro del condominio Canto da Lagoinha, es decir Ricón de Lagunita, y de ahí hay que caminar unos tres cuartos de hora, aunque quien sabe cuál es el tiempo preciso, entre fotos, remojones en algun lugar, y alguna pausa para ver una mariposa, o alguna vista espectacular, y de paso dismular que uno se cansó en la reciente subida. A continuación hay fotos tomadas a lo largo de la senda.
 
Camino a Bonete Camino a Bonete
Bromelia camino a Bonete Arrebentacao em Bonete
Y para hacerla corta, los días en que no hemos hecho alguna "trilha" (senda) hemos hecho cosas muy agitadas tales como tomar sol en nuestra cercana Playa Grande, y comer a la orilla del mar, sufrimentro que reflejamos en estas dos fotos.
 
Morfando en Playa Grande ¡Delicioso!
Vacaciones breves en Ouro Preto - Minas Gerais

Por estos pagos, la pintura de la heladera, y de cualquier electrodoméstico de chapa, dura menos que las demás partes (motor, etc), a causa de la humedad salina del mar que todo lo corroe y oxida. Por lo que resulta conveniente mandarlos a pintar, como hicimos en la última semana con nuestra heladera. Y, ya que nos quedábamos sin donde poner los cubitos que requieren nuestras caipirinhas, decidimos hacer un paseo que durase lo que la ausencia de la heladera. Así que el lunes 26 nos fuimos a Ouro Preto, en el Estado de Minas Gerais. Ciudad histórica por excelencia, capital del oro, de las piedras semi-preciosas. Allí el loco prócer Tiradentes (era dentista) andaba por las calles proponiendo la independencia, en 1780, o algo así. Hasta que el emperador se cansó y lo colgó del cogote. Recordemos que Brasil fue una monarquía hasta 1888. En el camino paramos a dormir en São João del Rei. Dormimos en el hotel Solara, que tiene pínta histórica como se ve en la foto de abajo a la izquierda.
Hotel Solara Sao Francisco
Cuando llegamos a Ouro Preto ( 27 de mayo) quedamos sorprendidos por muchas cosas, entre ellas las calles estrechas, sinuosas y con unas pendientes que el Citroën encaraba con desconfianza. Bueno, mejor dicho yo, que no el Citro. En la foto que está arriba, derecha, se vé un restaurante precioso, pero caaaaro, así que lo visitamos sólo una vez, y al fondo la Iglesia de São Francisco, monumento del barroco brasilero, cargado de oro y firuletes.
Sao Francisco Ouro Preto
Arriba puse otra foto de São Francisco, y al lado una vista desde nuestra posada. Todas las calles son iguales o peores. Para completar van estas dos con calles y casas bien típícas de Ouro Preto.
Rua de Ouro Preto Rua de Ouro Preto
Aparte de perdernos a pié y en auto en esas calles, hicimos varias cosas: vistamos el museo de mineralogía (muy bueno) el de la Inconfidencia Mineira (eso que contaba de Tiradentes), buen museo, y el de Alejaidinho, autor de muchas de las iglesias de la ciudad y de otras ciudades vecinas, incluyendo esculturas y pinturas: como el ñato tenía lepra, algún esclavo le tenía que atar las herramientas a los muñones. El museo regularón nomás, pero la entrada daba derecho a visitar la Iglesia de São Francisco, así que pese a nuestro nulo afecto a visitar iglesias para aprovechar el costo de la entrada al museo, fuimos. Ya habíamos mentido la edad (mayores de 60 pagan 3 reales, los otros 6 reales y que fuésemos estudianes era difícil de creer) pero no era cuestión de regalar nuestras entradas. Por eso pongo una foto más de São Francisco, el portal, cosa de aprovechar la inversión.
Sao Francisco Rua de Ouro Preto
Comimos en varios restaurantes por quilo, (en portugués no hay letra k) a vontade (coma hasta reventar) y a la carta. Al de la foto de arriba a la izquierda no fuimos por falta de oportunidad, pero sin duda merece una foto. Recorrimos los alrededores, incluyendo Mariana, una ciudad pequeña vecina, y visitamos una mina de oro abandonada. Bajamos 130 metros bajo la tierra en un precario vagón remolcado por un cable de acero desde arriba. Interesante. Y el jueves pasado (29 de mayo) pegamos la vuelta. A la nochecita llegamos a casa, y al otro día nos devolvieron la heladera impecable. Ya podemos tener cubitos. Con suerte, porque el viernes empezó a llover , y todavía no paró. Por lo tanto estamos pintando las puertas, y mañana viene un albañil para una reforma menor. Terminado éso daremos por concluidas las tareas de mantenimiento del departamento. Todo el tiempo que reste será dedicado al mar, la playa, las caminatas, y la navegación si se presenta la oportunidad.

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