| Idas y
vueltas, Cortaderas el destino |
| Un homenaje tardío en este
website: Villa Elena, Cortaderas, San Luis, Argentina, la de mis vaciones de
infancia y juventud. El lugar donde mis padres edificaron con amor una casa de
veraneo, con el único objetivo de hacerme feliz. Después la vida
me llevó por otros caminos, y pasaron muchos años en los que la
cita antes obligada y ansiada se convirtió en visita apresurada, apenas
una escala entre otros lugares y otras cosas para hacer. Pero todo pasa y todo
queda, como en la canción, y desde abril de 2008 la casa está a
mi cargo, y he redescubierto lo que ya creía olvidado: andar por las
sierras, bañarme en el arroyo, ver el profundo cielo estrellado del
norte puntano. |
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| Así que volví a Villa
Elena: la casa estaba abandonada hacía dos años, pero un poco de
escobillón y algo de lucha contra las instalaciones acostumbradas al
desuso, fue suficiente para, en pleno invierno, instalarse. Nos
acompañaron Carlos y Griselda, y apenas acomodados, nos dedicamos a las
caminatas en las cercanías y a los paseos en auto por la zona. |
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| Una vista de las sierras |
Comprando artesanías en
Merlo |
| No nos cansamos de explorar la
provincia. En uno de los paseos, visitamos la escuela que según me
parece recordar, fue la primera donde Domingo F. Sarmiento
enseñó. Eso fue en San Francisco del Monte de Oro. ¡Eso
sí que era una escuela rancho! Recuerdo que cuando era pequeño,
mi madre, maestra, había traído a casa una casita hecha en madera
terciada, que algún alumno había prolijamente construído
para representar la tal "escuelita" como se decía en las ecuelas de
aquellos años. Un lujo al lado de la verdadera. |
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| Alumnitos truchos en la escuela de
Sarmiento |
Escuela de San Francisco del Monte de
Oro, San Luis |
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| Dique de Luján, San Luis |
Sacha cabra |
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| Nos fuimos, y volvimos al poco
tiempo, en septiembre. Mes de flores en las sierras, como corresponde. Y mejor
aún, tuvimos visitas: Enzo y Mrcela, desde Trelew, y Norma y
Raúl, desde Coronel Suárez. Unos primeros, otros después,
y todos juntos unos días. La estadía pasó volando, entre
risas, algunas bebidas.... y ¡Volamos en parapente! Saqué montones
de fotos, de las que pongo aquí las menos. A quienes les interese
más lo del parapente, puse las más en la sección de
vela y buceo. Después de
pensarlo un poco, mis escasas neuronas concluyeron que un parapente es una
forma de vela. Y ahora esa sección de www.anarres.com.ar que era
destinada a aventuras en el agua, al ras de ella o dentro de ella, ahora tiene
también algunas informaciones de esto de volar sin motor y colgado de
unos hilitos. |
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| Y como decía van fotos de los
vuellos en parapente. Primero voló Gloria, después fue mi turno,
con la suerte de aterrizar en la cumbre, doscientos metros encima del punto de
salida.. En seguida, Enzo. Y se acabaron las condiciones de viento. Marcela
voló al día siguiente, con muy buenas térmicas, tanto que
dio trabajo aterrizar. Los cuatro quedamos encantados con la experiencia.
Más fotos en: Vela y Buceo,
especial de 2008 en el aire |
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| Aun hicimos algunos otro paseos en
esos días. Fuimos al arroyo Benítez con mi colega Raúl y
Norma. Dificilmente alguien que visite nuestra casa se salve de conocer el
Chorro Chico, ahora rebautizado "Cascada Esmeralda" por los guías
turísticos, que te cobran por llevarte al viejo y conocido salto de
agua. En el camino se pasa por el dique, nombre exagerado para la vieja toma de
agua, ahora abandonada. Ignoro por qué, ese lugar se ha poblado con las
bonitas "collaea argentina" o flores de niño, en su nombre común.
Aquí abajo hay fotos de las flores y del Chorro Chico. |
| Y nos fuimos, y volvimos. En noviembre,
todavía de 2008. No esperábamos visitas, pero sin embargo,
tuvimos una: Mi prima Pirula, prima de la que no recordaba nada, pues la
primera y la última vez que la vi, ella cumplía sus quince
años. Yo tendría que se yó, cuatro, cinco, seis. Hace como
cincuenta. Semejante reencuentro se merece una foto. La estadía
sirvió además para teminar de derribar una gigantesca tuya del
jardín, que estaba medio seca. Una pena, pero inevitable. |
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Y se acabó el 2008, y volvimos en enero a Villa
Elena. Esta vez nos volvieron a visitar Enzo y Marcela, esta vez
acompañados de su hija Bianca. A Bianca la habían seducido con lo
de volar en parapente,, así que ademas de las clasicas excursiones a
pié, volvimos a subir (en auto) las Sierras de Comechingones, y Bianca
se inició en el vuelo silencioso. Un cóndor la
acompañó en parte del vuelo. De este y otros vuelos hay fotos,
reitero, en la hoja de vela y buceo.
Se fueron Enzo, Marcela y Bianca, pero no fueron las
únicas visitas del verano. También nos visitaron otros amigos de
Trelew: Fabiana, Héctor y Franco. Pero ellos tampoco fueron los
únicos: aparecieron, aunque sólo por un día, Anita y
Antonio, con sus primos Silvia y Osvaldo. Un verano muy visitado, para
recordar.
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