El velero anarres, y algunos de los lugares favoritos
de excursión: Praia do Flamengo y la piscina natural de Ilha Anchieta.
Esto en aguas de Ubatuba, São Paulo, Brasil. Placenteros paseos en
aguas de agradable temperatura casi todo el año; pecesitos de colores,
inmersiones en apnea, sin necesidad de traje de neoprene. Selva y mar juntos,
tocándose, las aguas reflejando el intenso verde. Aguas casi siempre
calmas, amigables, donde a veces lo que se extraña es el viento,
cuestión esta que puede molestar a los nautas fanáticos, pero
nada que no se pueda olvidar con unas cervezas frías y el paisaje como
protagonista de navegaciones inolvidables.
Un video grabado y editado por el amigo
Marcelo Saborido
Una de nuestras trilhas (senderos) favoritas es la que
va desde la Playa de Fazenda hasta la playa Brava de Almada. No es una trilha
muy larga, ni muy exigente. La gracia esta en que bordea el mar por entre el
mato, dando oportunidad para observar plantas, algún pájaro,
cruzar arroyitos de agua transparente, y finalizar en una playa que por carecer
de acceso en auto, aún en temporada tiene pocos visitantes. El 8 de
setiembre de 2007 la recorrimos una vez más, acompañados por
Guille. Gloria grabó estas escenas, y yo tomé unas fotos, como de
costumbre.
Este vídeo no tiene nada que ver con el sitio,
pero me gusta, así que usé mis poderes de webmaster y lo puse.
Cuando era joven pensaba que alguna vez iba a viajar a Berlin a ver a Von
Karajan dirigiendo. Hace rato que se murió, nunca lo veré en
vivo, pero este videito es de lo mejor. Música inmortal y buenas tomas.
Recomendado por el dueño de casa
El 30 de mayo del 2008, con
la intención de ir a la sexta reunión de la Asociación
Brasilera de Vela de Crucero, y a pesar de que un frente frío acababa de
llegar, partimos con el amigo Yamandú en su velero Triana,
acompañados por el velero Mity. Lluvia, viento discreto (no
superó los 25 nudos) y buenas olas junto con algunos desperfectos
menores, hicieron que las 60 millas marinas nos demandaran 12 horas de
navegación. Llegamos a Porto Bracuhy mojados pero felices de sumergirnos
en unos buenos platos de ravioles