Diario de viaje: versión completa

Sudamérica 1990

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Embarcando en Caracaraí, la kombi sobre el Scania anaranjadoListos para la partida en Caracaraí 28 de agosto, Boa Vista, Brasil - ¡Sorpresa! Aún incrédulos, estamos en Boa Vista. Ayer a la tarde, entramos a Brasil. Dormimos en el patio de la policía, pero al anochecer se fue el último policia y nos quedamos custodiando el edificio nosotros. Hoy partimos con cierta sensación de aventura, pues las referencias del camino eran muy malas. Y sí, una tercera parte de los doscientos kilómetros eran barro y profundas huellas, pero pasamos, y sólo nos encajamos dos veces, sin mayores problemas para salir. En algún golpe perdimos el velocímetro. En otro momento recogimos un campesino que hacía dedo, no tanto por amables, sino por contar con otra mano si nos encajábamos.

Forte dos Reis Magos, NatalNatal desde el Forte dos Reis Magos 4 de setiembre, navegando el Río Branco -. El domingo por la tarde, con gran alegría, estuvimos sobre la balsa, que no es una sino dos. Vamos en la primer balsa Paulista (nuestro camionero, con nosotros sobre su remolque), Mineiro y tres semirremolques sin tractor, por lo que nos sobra espacio para colgar redes, ropa lavada y hacer sociedad. En la balsa siguiente viaja Gaúcho y muchos otros camiones. Al final va el remolcador, que en realidad es un empujador. A las 10.00 horas, ayer, partimos. Navegar resultó muy placentero, aún el calor del mediodía se alivia por la brisa de la navegación. La navegación nocturna, con luna llena, es hermosa. De a poco nos vamos integrando a la sociedad de nuestra isla móvil. Por la noche nos detuvimos algunas horas. Llovió. Hoy el sol nos recalienta nuevamente. Vamos por un brazo estrecho del Río Branco. El loco de gaúcho nos hace de "chuvero" o sea que nos zampa sucesivos baldazos de agua extraídos del río para bañarnos. He instalado un baño que consiste en un cordino atado a la baranda del camión. Esto permite agacharse y sacar el culo por la borda sin riesgo (no hay baranda alguna) de visitar a las pirañas.
Forte de Orange, Ilha de Itamaracá, PernambucoGloria con los santos 10 de setiembre, navegando el Río Amazonas (o Solimoes) - Aquí estamos, a bordo de la balsa "Rainha de Altamira", muy grande, propulsada por el empurrador "Comandante Eugenio Bertolini". Desde anteayer a las 17.00 navegando. Primero por el Negro y al rato ya por el Amazonas. Todo el día tirados en nuestras hamacas, que cuelgan bajo uno de los 25 semi-remolques de Bertolini que viajan aquí, a más de Garoto (Bombones que transporta habitualmente el camion con cuyo camionero hemos negociado el pasaje), y un par más. A diferencia de la otra balsa todo aquí esta limpio y ordenado. Hay, oh alegría, un buen baño con ducha. Por la noche navegamos entre los bichos de luz y vemos pasar infinidad de otros barcos, barquitos, barcuchos y balsas. Como no hay luna hasta la madrugada, las estrellas se destacan contra un cielo negrísimo. Duermo en mi red (hamaca) bajo el semirremolque, arropado, crease o no, en la bolsa de dormir, pues las noches son muy frescas a bordo. Hace un rato hemos dejado atrás Santarem, en la confluencia del Tapajós con el Amazonas. Según dicen, Tapajós arriba hay oro, e impera la ley del revólver. Mañana o pasado, no se bien cuándo, cruzaremos los estrechos y saldremos a aguas abiertas, la bahía de Marajó, que según el capitán no suele ser una navegación tranquila.
Olivença, IlheusEn el camping de Olivença Bahia -Tomamos el ascensor Lacerda y, 74 metros más abajo cruzamos el antiguo edificio del mercado modelo, hoy adaptado a la venta de artesanías. Artesanías a montones, infinitas, tantas que marean y confunden. En esto y unos "refrigerantes" se pasó el tiempo, y volvimos a San Francisco. Sólo en Perú hemos visto algo tan recargado. Los dorados aturden, es algo increíble. Volvemos al Pelourinho, visitamos Nossa Senhora de Carmo, con lujosa sala de reuniones. Ya es la hora de volver, y sin proponernoslo atravesamos el area de las putas, que por puertas y ventanas exhiben su mercadería, por cierto demasiado abundante para mi gusto. En la parada de ónibus conversamos con una parejita. La recordamos porque nos contaron que en algún lugar olvidado ya, hay un tobogán natural de roca en un río, y si uno se tira "no se machuca, no..."
Pao de Açucar, Rio de JaneiroPan de azúcar Rio de Janeiro El veintiocho de octubre temprano atravesamos Niteroi (apestoso) y cruzamos el puente Tancredo Neves sobre la Bahía de Guanabara. Al rato estábamos preguntando en Marina Gloria si podíamos quedarnos en el estacionamiento, cosa que aceptaron inmediatamente. Así fue que conseguimos "camping" casi en pleno centro, zona elegante, lugar bacán, con veleros y cruceros. A nuestra disposición las instalaciones que incluyen de todo un poco. Linda confitería con precios razonables. Poco después estábamos caminando rumbo al Pao de Açucar por la playa, así que caminamos todo Flamengo y todo Botafogo hasta la estación del funicular. El Pan de Azúcar se merece la fama que tiene. Todo Río se ve desde allí y es curioso ver volar los aviones que salen del Dumont, pero desde arriba

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