Embarcando en Caracaraí, la kombi sobre el Scania
anaranjado |
28 de agosto, Boa Vista, Brasil -
¡Sorpresa! Aún incrédulos, estamos en Boa Vista. Ayer a la
tarde, entramos a Brasil. Dormimos en el patio de la policía, pero al
anochecer se fue el último policia y nos quedamos custodiando el
edificio nosotros. Hoy partimos con cierta sensación de aventura, pues
las referencias del camino eran muy malas. Y sí, una tercera parte de
los doscientos kilómetros eran barro y profundas huellas, pero pasamos,
y sólo nos encajamos dos veces, sin mayores problemas para salir. En
algún golpe perdimos el velocímetro. En otro momento recogimos un
campesino que hacía dedo, no tanto por amables, sino por contar con otra
mano si nos encajábamos.
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Forte
dos Reis Magos, Natal |
4 de setiembre, navegando el Río
Branco -. El domingo por la tarde, con gran alegría, estuvimos sobre
la balsa, que no es una sino dos. Vamos en la primer balsa Paulista (nuestro
camionero, con nosotros sobre su remolque), Mineiro y tres semirremolques sin
tractor, por lo que nos sobra espacio para colgar redes, ropa lavada y hacer
sociedad. En la balsa siguiente viaja Gaúcho y muchos otros camiones. Al
final va el remolcador, que en realidad es un empujador. A las 10.00 horas,
ayer, partimos. Navegar resultó muy placentero, aún el calor del
mediodía se alivia por la brisa de la navegación. La
navegación nocturna, con luna llena, es hermosa. De a poco nos vamos
integrando a la sociedad de nuestra isla móvil. Por la noche nos
detuvimos algunas horas. Llovió. Hoy el sol nos recalienta nuevamente.
Vamos por un brazo estrecho del Río Branco. El loco de gaúcho nos
hace de "chuvero" o sea que nos zampa sucesivos baldazos de agua
extraídos del río para bañarnos. He instalado un
baño que consiste en un cordino atado a la baranda del camión.
Esto permite agacharse y sacar el culo por la borda sin riesgo (no hay baranda
alguna) de visitar a las pirañas. |
Forte de Orange, Ilha de Itamaracá,
Pernambuco |
10 de setiembre, navegando el Río
Amazonas (o Solimoes) - Aquí estamos, a bordo de la balsa "Rainha de
Altamira", muy grande, propulsada por el empurrador "Comandante Eugenio
Bertolini". Desde anteayer a las 17.00 navegando. Primero por el Negro y al
rato ya por el Amazonas. Todo el día tirados en nuestras hamacas, que
cuelgan bajo uno de los 25 semi-remolques de Bertolini que viajan aquí,
a más de Garoto (Bombones que transporta habitualmente el camion con
cuyo camionero hemos negociado el pasaje), y un par más. A diferencia de
la otra balsa todo aquí esta limpio y ordenado. Hay, oh alegría,
un buen baño con ducha. Por la noche navegamos entre los bichos de luz y
vemos pasar infinidad de otros barcos, barquitos, barcuchos y balsas. Como no
hay luna hasta la madrugada, las estrellas se destacan contra un cielo
negrísimo. Duermo en mi red (hamaca) bajo el semirremolque, arropado,
crease o no, en la bolsa de dormir, pues las noches son muy frescas a bordo.
Hace un rato hemos dejado atrás Santarem, en la confluencia del
Tapajós con el Amazonas. Según dicen, Tapajós arriba hay
oro, e impera la ley del revólver. Mañana o pasado, no se bien
cuándo, cruzaremos los estrechos y saldremos a aguas abiertas, la
bahía de Marajó, que según el capitán no suele ser
una navegación tranquila. |
Olivença, Ilheus |
Bahia -Tomamos el ascensor Lacerda y, 74
metros más abajo cruzamos el antiguo edificio del mercado modelo, hoy
adaptado a la venta de artesanías. Artesanías a montones,
infinitas, tantas que marean y confunden. En esto y unos "refrigerantes" se
pasó el tiempo, y volvimos a San Francisco. Sólo en Perú
hemos visto algo tan recargado. Los dorados aturden, es algo increíble.
Volvemos al Pelourinho, visitamos Nossa Senhora de Carmo, con lujosa sala de
reuniones. Ya es la hora de volver, y sin proponernoslo atravesamos el area de
las putas, que por puertas y ventanas exhiben su mercadería, por cierto
demasiado abundante para mi gusto. En la parada de ónibus conversamos
con una parejita. La recordamos porque nos contaron que en algún lugar
olvidado ya, hay un tobogán natural de roca en un río, y si uno
se tira "no se machuca, no..." |
Pao
de Açucar, Rio de Janeiro |
Rio de Janeiro El veintiocho de octubre
temprano atravesamos Niteroi (apestoso) y cruzamos el puente Tancredo Neves
sobre la Bahía de Guanabara. Al rato estábamos preguntando en
Marina Gloria si podíamos quedarnos en el estacionamiento, cosa que
aceptaron inmediatamente. Así fue que conseguimos "camping" casi en
pleno centro, zona elegante, lugar bacán, con veleros y cruceros. A
nuestra disposición las instalaciones que incluyen de todo un poco.
Linda confitería con precios razonables. Poco después
estábamos caminando rumbo al Pao de Açucar por la playa,
así que caminamos todo Flamengo y todo Botafogo hasta la estación
del funicular. El Pan de Azúcar se merece la fama que tiene. Todo
Río se ve desde allí y es curioso ver volar los aviones que salen
del Dumont, pero desde arriba |
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