Vela y buceo |
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Los
inicios Aventuras en Brasil anarres navega Navegando el 2004 2005 en el agua al fin, 2008 mojado especial de 2008: en el aire Agua dulce en el otoño de 2010 |
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Navegando en Angra dos Reis |
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Durante el fin de semana del 1
y 2 de diciembre, como queda dicho en nuestro diario, nav egamos en el
Velero Hobo, propiedad de nuestro nuevo pero ya apreciado amigo Pablo. El Hobo
descansa y sirve de vivienda a nuestro amigo en Puerto Bracuhy, una marina a
unas pocas millas de la ciudad de Angra dos Reis. La marina tiene un canal
donde las casas tienen muelle propio, y hay tambien un sector de marina
propiamente dicho, con todas las comodidades. La Bahía de la Isla Grande
tiene aguas tranquilas, montones de islas, entre ellas la Ilha Grande, que
encierra, junto con la Punta de Joatinga, el acceso del mar abierto. La Bahia
es el paraiso del nauta pricipiante, ni grandes olas, ni grandes vientos. En
realidad el problema puede ser la falta de viento. Esto sumado al inclemente
sol, hace que los veleros patacheen con genoa abierto, motor funcionando, y la
botavara sosteniendo una toldilla como refugio a los UV. Algunos navegantes de
verdad criticarán que esto me parezca bueno, pero les confieso a todos
ellos que me encanta patachear. El placer de patachear en la Bahia supera
comodamente las pretensiones de lograr 0,01 nudo más apelando a las
mejores técnicas del buen nauta. El rumbo principal es Este Oeste, con
lo que generalmente uno se interesa por la longitud que marca el GPS, si es que
uno no conoce los puntos que va viendo desde el barco. Quienes conocen, no
miran instrumento alguno, ni la sonda. Todas las piedras están marcadas,
nada que temer. Así pues que la noche del viernes navegamos sólo hasta la Isla de Paquetá, muy próxima a la boca de Puerto Bracuhy. La noche era especial para navegar, pero todos estaábamos muy cansados. Siguiente día (sábado) con rumbo Este hasta el extremo de Ilha Grande. Por la tarde, un par de millas nos llevaron a Abraao, pequeño poblado con buenas bebidas para compensar la dura vida del navegante. El domingo, en el regreso, cada pocas millas hubo algun punto donde parar para mirar, o hacer snorkel, alguno famoso como Saco do Ceu, y otro tan bonito como Lagoa Azul. También hubo buen viento (en Ilhabela, al sur, se suspendió el servicio de ferry dados los fuertes vientos) por lo que la toldilla fue quitada, y el Hobo, sobrevelado para poder aprovechar cualquier brisa, abrió las olas a unos seis nudos, pese a que su casco necesita urgente limpieza. Imagino a los navegantes experimentados bostezando ante la lectura de estos párrafos. Pero, dada mi corta experiencia hecha en Puerto Madryn, les pido que imaginen la alegria de pilotar un barco grande por primera vez, en un lugar transitado, de ver las luces de entrada a puerto como dicen los libros, y un montón de cosas que no existen en el Golfo Nuevo. Raúl |
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Buceando en Fernando de Noronha |
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Noronha, paraíso del
buceo, es el sueño de todos los que disfrutamos del silencio y la paz
del fondo del mar. Al menos yo, había soñado varias veces con
poder sumergirme en estas aguas que tienen una visibilidad de hasta 50 metros.
Después de un año de no mergulhar me vinieron algunos miedos:
cuando salté al agua en el Paredón das Cagarras, nuestra primera
inmersión, mi máscara, que seguramente estaba mal puesta, se
llenó de agua. Gracias al instructor, que logró tranquilizarme y
me acompañó durante los primeros minutos al bajar, logré
disfrutar de allí en más de ese mar maravilloso, imposible de
describir. Bajamos unos 20 metros, con buena iluminación, pese al sol
escaso. Ni qué decir de las pilchas: tres milímetros, en vez de
los siete de Puerto Madryn. En el intervalo,antes de la segunda
inmersión, nos transladamos a Ressurreta. Allí fue el bautismo de
Raúl. Todo organizado, bautismo exitoso, nadie volvió a la
superficie antes de tiempo. La segunda inmersión, entre diez y doce
metros. Ya recuperada mi propia confianza, todo consistió en disfrutar
de la vista maravillosa de peces, corales y plantas. Algunos datos: hay tres
operadores en la isla, todos parecen buenos, todos cobran unos 150 reales, que
al cambio del momento resultaron unos sesenta dólares. Hay diversos
puntos de buceo, no muy lejanos del puerto los más visitados. Esta
prohibido descender con guantes (luvas) y cuchillo (faca). Algunas zonas, como
Bahia dos Golfinhos, están prohibidas. Para resumir: las dos mejores
inmersiones de mi vida. Nuevo sueño, buceo nocturno en Noronha. Gloria |
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Presentación del velero anarres |
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