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Vela y Buceo

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Breve noticia del velero anarres

El jueves 31 el velero anarres recibió una honrosa visita: el navegante patagónico Héctor (Nono) Nogueira. Ganador de regatas sin cuenta en el Golfo Nuevo, hace años que conocía su fama, pero no lo conocía personalmente.Debería haber tomado alguna foto, pero ni un minuto se perdió al mando del Nono, y aproveché cada minuto para aprender alguna cosa, que buena falta me hace. ¡Que lujo navegar con la mayor prolijidad! Reconozco que soy bastante patachero, pero es tan bonito ver una vela trimada con perfección.... Hicimos una vuelta por la Bahia do Flamengo, y, por suerte el viento fue muy bueno, para mi gusto, e imagino que una brisa para el Nono. Sea como sea, el resultado fue una tarde en buena compañía y muchas cosas aprendidas. Fue de la partida el hijo del Nono, el amigo Gato. Claro, no se puede decir mucho de una singladura perfecta, salvo comentar que resultó breve. Lo breve, si breve, dos veces bueno, no cabe aquí. El velero anarres agradecido, de ahora en más va a navegar mejor, y hasta va a quedar más seguro en la amarra.

Foto satelital sur de Ubatuba
Esta imagen satelital muestra la costa sur de Ubatuba. Casi en el ángulo superior derecho queda Saco da Rivera, en la Bahia do Flamengo, nuestro puerto. Vivimos un poco, muy poco, más al norte del área abarcada por la foto

Una singladura corta, pero con incidente

Velero en Bahia do Flamengo
Amurados a estribor en la Bahia do Flamengo

A las nueve llegamos al velero. La partida se demoró, pues no pasaba agua en el circuito de enfriamiento. Despues de alguna búsqueda, decubrí que le filtro de agua estaba mal cerrado. Algun tonto (yo). lo limpió y dejó mal armado. Al final partimos: El viento dijo presente, en abundancia, aunque con rumbo adverso, y hubo que hacer varias piernas para cruzar el Boqueirón, especie de estrecho entre la isla y la tierra "firme". Anclamos demasiado próximos a la playa, lo que me preocupó un poco por el calado (1,60 metro), pero como la tabla de mareas decía que se había iniciado la subiente, allí quedamos. Dia de sol, la vuelta con viento franco, entre el través y popa redonda, fué un placer, Volvimos rápidamente a la amarra. Poco antes de la amarra descubrí que el burro de arranque se negaba a cumplir lo suyo. Decidido a tomar la amarra a vela, hicimos la maniobra bastante bien, pero ahí, justo ahí, nos sorprendió una fuerte ráfaga, que nos dió una estropada más que innecesaria. Durante algunos segundos, una eternidad, pude ver bien en la proa del anarres, la banda de estribor de un feo monstruo de madera. Un golpe oportuno aunque algo tardío de timón nos libró del accidente, aunque no del susto. Las bandas estuvieron, por algunos momentos, a menos de un metro. Ha sido mi experiencia más próxima a un abordaje. Hay más fotos en el diario


Con foque, trapo escaso
Regreso con poco trapo, lindas ráfagas

Casi todo el palo {short description of image}
El palo del anarres Gordo feliz a la caña

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