Vela y buceo |
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Los
inicios aventuras en Brasil anarres navega navegando el 2004 2005 en el agua al fin,
2008 mojado Agua dulce en el otoño de
2010 Islas griegas a vela |
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Ufa, volvimos a Brasil más de un mes despues de lo
esperado, y el velero pasó casi cinco meses solo. Los cuidados de
nuestro marinero, Ricardo, ayudaron a mantenerlo presentable y ventilado de la
línea de agua para arriba. Pero el casco, que hace rato precisa pintura
venenosa, Nossa! como dicen aquí cuando algo excede lo común. Ya
llevo dos tardes sumergiendome con la espátula en mano, y todavia me
falta un poco a limpiar. Las molestas "cracas", algas varias, moluscos y hasta
algún cangrejito hacian parte de la fauna y flora moradora del casco. Me
olvidaba: hasta encontré algunos mejillones alojados ente el
timón y el casco. Pero hemos logrado algunos progresos: Ricardo
arregló los candeleros de los guardamancebos, que por fin están
firmes. También reemplazó la válvula de entrada de agua al
inodoro, que desde ahora puede ser usado sin inconvenientes, sobre todo para
satisfacción de la tripulación femenina. Reemplacé el
ancla Bruce de 5 kilos por otra Bruce de 7,5 kilos, y cambié la cadena,
que era muy grande y se trababa en la patesca. Contraté a Federico,
electricista uruguayo, que arregló todas las luces de navegación,
y colocó un horímetro, que me permitirá saber
cuándo cambiar el aceite del motor. Al respecto, ahí estoy
tratando de cambiarlo, cosa que no resulta tan sencilla como en un auto.
Requiere algunas y venidas, pero es cuestión de paciencia, como todo lo
que se hace en el mar. |
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Lo mejor que sucedió hasta ahora es que la vela mayor
recibió cuidados: reparaciones menores, sobres de battens nuevos, y
además ahora cuenta con todos los battens (había uno solo). Salvo
lo de la vela, todos pequeños detalles, pero que ayudan a la seguridad y
al confort. Ahora habrá que ponerse a navegar. El proyecto es navegar un
poco más largo, hacia el norte de Ubatuba. Por eso que más arriba
está la imagen satelital del área norte, que en el ángulo
superior izquierdo muestra el límite entre São Paulo y Rio de
Janeiro. Otra cosa que sucedió, bastante inesperada, fue que el
despachante (gestor) a cargo de los papeles del barco, apareció con los
papeles de propiedad del barco ya terminados. Aquí es la propia Marinha
do Brasil la que se ocupa de esas cosas, así que un teniente de fragata
firma los papeles. El anarres deberá lucir desde ahora, en las bandas,
su nombre, y no aquel de Blue Moon que tenía. En la popa debe llevar el
nombre y la matrícula. Era hora, lástima que el presupuesto
está algo flaco, y preferiría invertir en cosas más
útiles que las placas. Habrá tambien que acostumbrar a los
muchachos del taxi boat con el nuevo nombre, que aquí se pronuncia mas o
menos así: anajis o anagjis o anajes o vaya saber qué. |
Mar, vela y
cracas |
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Un barco es un agujero en el mar donde uno tira todo su
dinero. No por conocida, esta frase deja de ser cierta en el caso del
anarres. Hubo más arreglos: La bomba de agua ya no pierde, se acumulaba
como un litro de agua por hora de motor. Hay una capa de vela nueva: con eso la
vela mayor queda puesta, con la consiguiente comodidad. Gracias a que la vela
queda puesta, quedó lugar en el tambucho para acomodar los salvavidas.
Que a su vez ocupaban otro tambucho entero, que ahora queda destinado al morfi.
El enrollador de genoa queda para el año que viene, que el presupuesto
ya no se estiraba. Las luces de navegación continúan dando
problemas, no siempre funcionan, habrá que reemplazar los artefactos
más adelante. Las placas con el nombre siguen pendientes. Compramos por
pocos dineros una lona para que sirva de toldo y de protección en la
amarra. El baby stay se cortó, he encargado una pieza para hacer el
empalme, ya que se cortó justo en el "esticador". Y esticador nuevo
cuesta un disparate. |
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| Ventilando las colchonetas en
Flamengo |
Vistas durante la limpieza de casco |
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Un barco es una continua fuente de entretenimiento, que
permite olvidar lo del agujero en el mar Hemos hecho dos idas a la
Praia Grande de Anchieta, isla que queda a unas cuatro millas de nuestra
amarra. Como el clima está de primera (habría que lamentar cierta
falta de vientos) uno toma sol, navega, y "curte" todo a la vez. Hubo
también, como corresponde, tres idas a Praia de Flamengo, a motor, que
no vale la pena poner los trapos. Continuó la inacabable batalla perdida
contra las cracas y demás porquerías que se acumulan en el casco.
Este trabajo lo incluiremos, para disimular, en el rubro entretenimiento. Casi
sin viento, el último paseo ha sido a Praia da Fortaleza, nuestra
primera visita por mar. Con el equipo de snorkel, pataleamos largo rato hasta
la piscina natural donde de ven multitudes de peces, corales de diversas
clases. El regreso fue a motor y vela mayor, que por estos pagos llaman
"cariocar". Supongo que es una alusión a los pocos vientos que tienen en
Rio de Janeiro. A lo mejor a cierta fama de vagos y tramposos que les hacen los
paulistas. Tendré que averiguar. |
¡Temporal
patagónico en los trópicos! |
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Y será justicia. Digo, porque como patagónicos
emigrados, el temporal más prolongado y fuerte que hemos visto en
Ubatuba, nos agarró en nuestra primera salida de más de un
día. Dias antes, con intención de hacer un paseo más
largo, limpié nuevamente el casco con dedicación. Tanto insistir,
esta vez fue fácil y relativamente rápido. Así que, el
viernes seis de agosto nos decidimos a hacer la postergada salida (el clima nos
frustró el anterior intento),y el sábado siete, luego de
consultar el pronóstico, que sólo nos advirtió de
nubosidades el lunes, cargamos lo necesario en un par de bolsos y la mochila, y
nos tomamos el "ónibus" Cidade de Ubatuba hasta Saco da Ribeira.
Así, el auto queda en casa, bajo techo. Como encontramos al amigo
Yamandú en el barcito del pier, "dimos salida" con él, lo
más parecido a una formalidad que cumplimos en el puerto. A las 12:35
soltamos las manos de la poita, sin viento, y cariocando, sin que las velas
dieran ayuda, llegamos a la Isla de Promirim, a pesar de que el plan era dormir
en Couves. Claro, saliendo depsués de mediodía, nadie llega a
tiempo a destino. Soltamos el fierro próximos a otro velero, un
veintidós piés, creo, a la vista de la única playa de la
isla, muy bonita. |
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| Fondeados en aguas rasas en la playa de
la isla de Promirim |
Segundo fondeo, en aguas más
profundas |
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Ya tarde para ir a la playa (nuestro bote auxiliar son las
patas de rana) preparamos la cena y nos preparamos a dormir temprano, algo
molestos por el oleaje. El viento escaso, NE que nos había complicado la
llegada, rotó y al rato de percibir unos relámpagos a nuestro SO,
llegó el temporal, que nos encontró poco guarecidos. ¡Y
qué viento! Las jarcias ululando, las drizas golpeando, y el barco
temblando, me recordaron algúnos temporales en el Golfo Nuevo,
allá en el sur. La noche pasó lenta, con pocos momentos de
sueño, y desconfiando del fondeo, sobre todo en las ráfagas
más fuertes. Pero el viento no cesó ni disminuyó en toda
la noche del viernes, ni el sábado, hasta las últimas horas de
luz. Luego rotó al NE de nuevo, las olas se calmaron un tanto, la lluvia
se convirtió en llovizna, y nos dió un sueño reparador.
Amanecimos con sol radiante, desayunamos e hicimos las pocas millas hasta Isla
de Couves con motor y olas largas. |
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| Ilha Rapada, en navegación hacia
Couves |
Aproximación a Ilha das
couves |
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Con ganas de asegurarnos la vuelta con luz de día,
tampoco desembarcamos, y pusimos rumbo a nuestro conocido Boqueirão. Al
principio casi sin viento, y de a poco fuimos encontrando una ceñida
placentera, y el velero anarres cortó las olas rápidamente hasta
allí. Pasado el Boqueirón el viento desapareció, lo que
dió tiempo para gurdar los trapos y acomodar la cubierta, mientras nos
arrimábamos a la poita a motor. Así el lunes a las 17:00 horas,
nos tomamos una cervecita en el bar del muelle, y a casa. Precisiones no me
pida: no tenemos GPS, la brújula se vé poco y necesita pulir el
acrílico, estación meteorológica ni conversar, y cuando
regresamos nadie nos supo decir de la velocidad del viento, y encima parece que
en el único lugar que llovió o lloviznó un dia entero, fue
en nuestro fondeo. Tendremos que insistir, para vistar las dos playas de
Couves, que el lugar parece el paraíso. Será preciso explorar
todo con snorkel y demás equipo. Las fotos las debo para cuando termine
el rollo. La foto satelital que está al principio de esta página
muestra la Isla de Couves, a la derecha, la más alejada de la
costa. |
Paseo corto, Praia
Sul de isla Anchieta |
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Entre la anterior visita a Promirim, y una
segunda, que cuento más adelante, fuimos a Praia Sul, pequeña,
linda. Con motor, ya que el trayecto es corto, y si no hay viento interesante,
cansa subir las velas por tan poco. El mar estaba agitado, el agua fría,
por lo que luego del almuerzo nos volvimos a puerto a tomarnos unas cervejinhas
en el bar del ponja. Como reflexión acerca de las distintas
posibilidades económicas de las gentes, abajo hay dos fotos tomadas ese
día. |
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| Velero Beijupira, "barrio de Ipanema"
flotante |
Velero anarres, "fabela da Rosinha"
flotante |
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¡Calma tropical
en los trópicos! |
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Cabezones, decidimos volver a la Isla de Promirim, que como
ya contamos, nos obsequió el mejor temporal patagónico sufrido en
el velero anarres. No pongo ni fotos ni mucho relato. Esta vez, el viento dio
el faltazo, así que con el pam pam pam del motor llegamos
tardísimo, no era hora de bajar a la playa. Al menos dormimos
tranquilos. A la mañana, otra vez sin viento, y con un compromiso a la
tarde, emprendimos el regreso con motor, temprano, y la visita a la playa
quedó para un tercer intento. |
¡Nordestão! |
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De la bitácora de anarres: 10 de octubre de 2004 -
10:00 horas. Salimos con viento escaso y en contra, como acontece muy a menudo
en Saco da Rivera. Dos o tres piernas con viento flojo apenas nos alejaron de
la poita. Demoramos media hora en avistar nuestra playa habitual. Flamengo, que
queda a 10 minutos de motor. Ahí dijo presente el viento, nordeste,
primero fresquito, poco después fresco, enseguida frescachón. A
la boca de la bahía pudimos ver que ya varios veleros (feriado largo:
muchos veleros desparramados) escoraban bonito. Nosotros, de través,
menos, claro. Pero como parecía que podía empeorar, decidimos
emprender el regreso. Y como corresponde a la costumbre de la bahía, el
viento borneó al sudeste, y se desató el temporal de fuerza ocho,
que en minutos nos hizó desandar casi todo el camino, con las escotas
completamente filadas, la botavara bien cerca del agua. Planeabamos en las
aguas apenas rizadas. El asunto era bajar los trapos llegando a puerto:
mientras Gloria con ayuda del motor intentaba mantener el barco aproado, tarea
muy difícil, el que suscribe, logro bajar la genoa 150%, claro que
remojándola bien. Mientras tomábamos distintos rumbos, paseando
para aquí y para allá como locos a vista del puerto,
todavía pude bajar la mayor, también como pude. Quedó
colgando de la botavara y metida de cualquier forma en la cabina. ¡Ese
pequeño resto de paño todavía nos hacía escorar!
Hubo que retirar la vela por completo, y aún así
escorábamos un poco, pese al motor y palo seco. Felizmente tomamos la
poita sin problemas. Y nos quedamos en el barco un buen rato, escuchando los
problemas ajenos en el canal 68 de la radio, acomodando el desbole.
Veíamos otros veleros en problemas parecidos a los nuestros, dando
vueltas.
Resumen hecho en tierra, en el bar del japonés en el
muelle: Todos comentando sus historias, y la fea novedad de un catamarán
capotado, y la seguridad dada por alguno con instrumentos en su barco: 40
nudos. Resumen de la historia: voy a comprar el enrollador de genoa, y prometo
no esperar hasta que sea tarde para tomar rizos. Parece que no todo es calma
tropical por los trópicos. |
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