Vela y buceo


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Foto submarina, poca fortuna

Entre los cachivaches que compramos en Paraguay, en camino hacia aquí, hubo una camarita submarina. La anterior, de menor calidad, se había ahogado en Bonito, Mato Grosso do Sul. Así que, desde que llegamos, hemos desperdiciado unos cuantos pesos en rollos y revelados, y todavía no conseguimos sacar una foto buena bajo las aguas Ubatubenses. Ya que no hay fotos buenas, los inexplicables visitantes del sitio tendrán que soportar las más pasables. Pasen y vean.

Gloria en apnea Vista de Flamengo
Gloria y peces de la Isla Anchieta Raúl y peces de la Isla Anchieta
Gloria en apnea Raul entre Anchieta
Flacos en Flamengo ¿Se acuerdan de la serie Caza Submarina?

Aquí hay todavía dos más. Los infaltables sargentinhos están por todos lados, pero sobre todo les gustan los cascos de los barcos en Flamengo. Se quedan todo el tiempo que uno se estacione por ahí. Sobre todo si el casco, como era el casco del anarres cuando llegamos, tiene meses de suciedad. Y si no hay cracas para comer, no importa: igual nos quedamos a que los del barco nos tiren algo sabroso.

Sargentinhos Casco sucio
Sargentinho de Isla Anchieta Sargentinhos y casco sucio del anarres

"Velejada" hasta Enseada do Sono

Después de muchos contratiempos el 7 de junio partimos con rumbo Este, sin un plan muy definido, pero con la idea de navegar una semana o algo así. El contratiempo consistió en perseguir una semana entera al mecánico para que terminase un arreglito en el motor. Así que ese dia, luego de limpiar la mugre dejada, y otros preparativos de la máquina, logramos salir a las 13:30. Dejo la palabra de la bitácora del sv_anarres:
Terça, 07/06/05 - Salida 13:30 - Motor - Destino: Ilha das Couves (23º25.214´S - 44º51.341 W) La partida tan tardía obedeció a necesaria limpieza de la mugre dejada por el mecánico y purga del filtro de óleo diesesl. Espero poco viento, de proa. Aprox: 17:00 En Ilha Promirim (23º 22.929´S 44º56.611´W). Ya luego de algunas horas de navegación fue evidente que no llegaríamos de día a Couves, por lo que cambiamos de rumbo. Mar inexplicablemente agitado en parte de la singladura. La sonda 5,5 m en el fondeo. Aquí: calma absoluta, esperamos dormir tranquilos.
Cuarta, 08/06/05. 13:00 - Motor - Destino: lha das Couves (23º25.214´S - 44º51.341 W) Oleo motor controlado - Oleo diesel casi completo - Por la mañana gran desayuno y natación hasta la playa. La playa es bonita, con buena vista, el agua es transparente. Encontramos una estrella de mar de nueve puntas. Muerta, la llevaremos para casa.

Promirim Promirim
Gloria curtiendo la Playa de Ilha Promirim El anarres en Promirim
15:00 En Couves, en las coorenadas programadas. Sonda: 8 m. Ya de lejos esperábamos compartir la playa: al llegar encontramos una escuna naufragada y varios barcos tratando de reflotarla. Natación hasta la playa. Nuestra primera vez pisando esa playa.
Couves Couves
Naufragio en Couves Rescate difícil de la escuna naufragada

Quinta, 09/06/05. 07:00 - Motor - Destino: Enseada do Sono (23º20.231´ S - 44º37845´W) Oleo motor y diesel OK. Llegamos a eso de las 14 , no registré la hora. Lugar bonito, no tiene camino por tierra, sólo senda. Muchas casas de pescadores a lo largo de la playa que es larga. Redorrimos la playa de punta a punta. Almuerzo tardío de fideos. Gloria continua con problemas de estómago. Tos y congestión de nariz ya los traía antes de salir. El mar nos hará sacudir un poco purante el sueño.
Sexta, 10/06/05. 06:30 - Motor- Destino: Saco da Ribeira - Como Gloria continúa pasándola mal, decido, contra su voluntad, regresar de una vez. Hoy podríamos doblar la Ponta de Joatinga (esa que siempre menciona Amir Klink) pero queda para otra vez. 14:00 Saco da Ribeira. En unas siete horas hemos hecho el regreso. Sólo encontramos una hora de viento, por la aleta, fuerza cuatro o un poquito más. Solo con genoa el GPS registro 6,4 nudos. Antes de nuestro conocido Boqueirao tuvimos mar de ondas grandes pero largas y tranquilas. De todas maneras, a motor, fueron incómodas. Vaciaremos un poco el barco y a casa.

En abril, cuando recibimos de visita a nuestros amigos Marcelo y Laura, Marcelo grabó imágenes que convirtíó en cuatro minutos de vídeo, que dan una buena idea de lo que es navegar en las aguas de Ubatuba

De Paraty a Ubatuba en el velero Triana

El amigo Yamandú, guitarrero, cantor, empresario y nauta, tiene un velero, el Triana. Es un Carter 33´ construido hace unos cuantos años, lindo, fuerte, con palo Proctor de mayor enrollable. Con él ha montado un esquema parecido a un tiempo compartido. (Más datos en www.newsharing.com.br) Cada tanto algún cliente le deja el barco por ahí. Así fué que recibí la invitación de Yamandú para traer el Triana desde Paraty, estado de Río de Janeiro. Son unas cuarenta millas, si no recuerdo mal. Así que Gloria nos llevó por la tarde hasta la marina Carabelas y se volvió a Ubatuba. Dormimos en el barco, luego de comer unas pizzas en el centro histórico, junto con otro navegante, Patricio, patrón del Unlimited. Por la mañana, mar de aceite, emprendimos el camino con el motor como único viento posible. Mal comienzo, a los pocos minutos nos quedamos sin empuje, pese a que el motor andaba perfectamente. Luego de las consiguientes conjeturas, que esto, que aquello, y la consiguiente demora, resultó lo más simple: un pedazo de red y algas enrollados en la hélice. Por lo menos no nos faltaba paisaje, como pueden ver a continuación.

Paraty Paraty
Por la mañana, con vista a las marinas paratyenses Playa de los vagabundos (vagabundos con velero)

Al fin, en movimiento nuevamente, nos dedicamos a nuestro entretenimiento favorito: discutir por cualquier cosa. Así fué que dispuesto un rumbo sin que ninguno mirase la carta, Yamandú se fue a acostar y yo encaré tranquilamente un pasaje con piedras que la carta nunca consultada indica con un metro y veinte de profundidad. ¡Si alguien hubiese mirado la carta! Como el Triana cala 1,70 metro, hay que agradecerle a la marea, a la suerte y a la fortaleza del barco que el golpe fuera sin consecuencias. Sin consecuencias para el barco, porque los tripulantes... Luego de eternos minutos mirando aprensivos la sentina, y algunas frases producto de las circunstancias, la calma fue renaciendo. Una inspección de la carta reveló el error, y felizmente, el resto de la navegación aunque toda con motor, no tuvo otras novedades

Paraty Paraty
Algunos vagabundos en su sede El Triana pronto a tropezar

Boat delivery ma non troppo: el velero "Manon Troppo"

Bahia de Santos Bahia de Santos
Santos desde el velero Manon Troppo Entrada de la Bahia de Santos

Una nueva propuesta del amigo Yamandú: llevar el velero "Manon Troppo" por encargo del nuevo propietario desde Guarujá hasta Paranaguá (puerto de Curitiba, Paraná). El Manon Troppo es un bonito barco de 33 piés, hecho sobre diseño de Bruce Roberts. Cómodo, con dos camarotes de matrimonio y una conejera de matrimonio, sala y cocina, más un baño bastante amplio. Todos los chiches: Navman, piloto auto, que se yó. Fijada la ruta en el GPS del Navman, verifucado ésto y aquello, partimos. Para descubrir que el 3/4 del tanque de gasoil no era verdad, no conseguimos llegar al puesto de abastecimiento, que no queda ni a una milla. Anclados en la bahía, unos pescadores nos regalaron cuatro litros, y así conseguimos abastecer. Nuevo comienzo: dejamos atrás la última boya del canal de entrada, hicimos unas millas más, y el motor paró. Yamandú cambió el filtro de gasoil, hicimos un par de millas más, y nueva parada. Ya no hubo caso, no volvió a arrancar. Ante la falta de viento, bajamos el inflable, con la intención de empujar el velero con el motorcito del bote. Pero el "azar" (sólo mala suerte, en portugués) nos perseguía: nunca arrancó. Resignados a regresar a vela, nos encontramos que la mayor no subía completa. Así que solo con genoa, ya de noche, con escaso viento y de proa, comenzamos a flotar en el mar tranquilo pero surcado por inmensos navíos. Fue necesario dar aviso de seguridad. Con las primeras luces, se hizo presente un lindo viento que, con algunos bordos nos permitió regresar, cansados y frustrados. Ah, la escalera de bajada a la cabina también se rompió. En el canal de la marina nos ayudó una embarcación para amarrar al muelle.En fin. Parece que el delivery de pizza es más fácil

Beleza pura: Los fiordos brasileros

Otra con Yamandú: llevamos el velero anarres a Paraty, diez horas de motor, con dos horas de viento en contra que sólo sirvió para sacar foto de algún roción. Los preparativos los comenzamos bastante antes, ya que la idea era navegar por los fiordos brasileros. Conseguimos el botecito que se vé más abajo, de juguete, como para poder desembarcar en la marina, o donde nos gustase.

Flamengo Camino a Paraty
Nuestro inflable de juguete El velero anarres cortando las olas, rumbo a Paraty

Ya con el velero en la bonita marina Refugio das Carabelas, Yamandú se tomó el ómnibus a Ubatuba, y al rato llegó Gloria con el Citroën. El primer paseo, al día siguiente, fué a Praia Vermeha, muy linda, paseo hecho ida y vuelta con vela de sentina, de viento ni hablar. Al regreso, por la noche, a comer pizza en Paraty.

Praia vermelha de Paraty Saco da Velha
Praia Vermelha de Paraty Bar de Saco da Velha, y velero anarres allá lejos

El siguiente paseo abarcó tres noches en el barco: Las tres noches fondeamos en Ilha da Cotía, tan protegida de vientos y mares, que provoca la sensación de que uno está durmiendo en tierra. Durante el día recorrimos la Enseada de Paraty-mirim y el Saco de Mamanguá con sus islas y algunas playas. En el viaje de ida, fondeamos unas horas en Saco da Velha, que además de cerveza nos permitió comer un excelente aipim (mandioca frita). Saco da Velha es además muy buen punto para buceo: vimos diversos peces y varias estrellas de mar enormes, como la de la foto, en la cabeza de Gloria.

Estrellas de mar A dormir
Estrella de mar haciendo de sombrero En Isla de la Cotía: a dormir

Y resulta que se largó a llover, dejamos el anarres en la marina y hace tres días que vemos llover por la ventana del departamento (nos volvimos a Ubatuba), no muy divertido.

Finalmente con la compañía de yamandú luego de un intento frustrado con mar y viento en contra, el velero volvió a su poita en Saco da Ribera. Algunos paseos cortos nos permitieron cerrar la temporada, sin imaginarnos que serían nuestras últimas navegaciones en el querido anarres.
En mayo de 2006, sin poder regresar a Ubatuba por razones de familia, vendimos el velero anarres. El color es por el duelo correspondiente. Otro feliz propietario pilotea su timón, y ahora se llama Allure. Velerito anarres, cuántas satisfacciones nos diste. A pesar de lo que dicen, no fue cierto que un barco da dos satisfacciones: cuando se lo compra y cuando se lo vende. Sólo mirar las fotos que están apenas más arriba, me dá tristeza. Velero anarres: que te traten bien y navegues feliz por los mares. Chau.

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