Seis dias a vela en el Peloponeso |
Una introducción: En 2009
habíamos planeado un viaje a Europa, con los Amigos Enzo y Marcela. La
idea original incluía la navegación en velero, charteado, claro,
en aguas griegas. Nos persiguió la mala suerte, problemas varios nos
obligaron a postergarlo varias veces. En una de estas oportunidades hasta
perdimos la reserva que teníamos, con el correspondiente dinero.
Así que, aleccionados por este costoso inconveniente, y contra lo que se
supone conveniente, decidimos chartear al llegar a Atenas. No nos fue mal, como
verán por las partes del diario de viaje que copio a
continuación. La compañía con la que contratamos,
excelente. DMS es una empresa familiar, que recomiendo calurosamente. Hasta
recibimos dos noches extras en la marina, antes de partir y al volver, sin
gasto extra, lo que nos permitió ahorrar en hoteles y arrastre de
valijas por Atenas. ¡Ah! El costo: novecientos sesenta euros por los seis
días, mas el diesel. Un regalo, si se piensa en el dinero que se hubiera
gastado en esos mismos días en hotelería, restaurantes y
transportes. Los dejo con el diario, y alguno que otro comentario extra que
encontrarán en letra itálica, como aquí. El
relato completo de la estadía en Grecia, se puede leer (y ver fotos)
haciendo click aquí Y
si se desea ver y leer acerca del vaije completo, hay que hacer
click aquí Finalmente,
tenemos un video de estas cosas, se puede hacer click en los banners de abajo o
hacer click
aquí
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Atenas, 27 de mayo de 2010 Por el
mañana, en el metro, llegamos al barrio costero de Faliros. Allí
suponíamos que encontraríamos a Istion, la compañía
de charter de veleros con la que habíamos reservado en la frustrada
oportunidad anterior. Resultó que hay un viejo Faliros (Paleo Faliros) y
un nuevo Faliros (Neas Faliros). Claro que, ley de Murphy, nuestro destino
estaba en el nuevo Faliros. Llegamos. Hablamos con el gerente, invocando el
dinero perdido con el show-off anterior. Enzo se puso a negociar, arte en la
que podría escribir varios libros, y consiguió bajar el precio
desde euros 1200 a 900. No nos comprometimos, desde la puerta de Istión
llamamos a DMS. Yo tenía la impresión de que nos iría
mejor con ellos. Y no me equivocaba: un Bavaria 44 piés a euros 800 por
cinco días. Fuimos en tram (tranvía) hasta Marina Alymos, a
verlo. A mí me perecía que alquilaríamos un
transatlántico, demasiado difícil para mis aptitudes marineras.
Pero cerramos trato. (...) Ya de noche, comida en Plaka. Ahora, desde el hotel,
vemos la Acrópolis iluminada mientras escribo. Una belleza.
Mañana nos trasladamos al velero. |
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Marina Alymos, Atenas, 28 de mayo de 2010
A bordo del Hydra Hoy por la mañana cambiamos cheques de
viajero, compramos pasajes a Viena por Aegyan Airlines y finalmente nos hemos
venido a la marina, donde hemos paveado casi todo el día. Con dos
excepciones: vino Dimitris, de nuestra compañía de charter, e
hicimos el check-in del velero. Espero haber retenido la mayor parte de las
instrucciones, que básicamente se han referido a la ubicación de
los distintos elementos del barco. Enzo pidió, con buen criterio, que
dieramos una pequeña vuelta, que, entre otras cosas, sirvió para
apreciar la maniobra de atraque a la mediterránea, que nunca he hecho.
Hay un motor en proa que ayuda a dirigirla, y es una más que valiosa
ayuda. La otra tarea de importancia día consistió en la compra de
provisiones en el súper cercano, un Carrefour, que te despacha las
compras hasta el barco. Tres packs de cerveza de 24 latas cada uno, fiambres y
quesos, algunos congelados, fideos, artículos de limpieza fueron las
mercaderías principales. Por la tarde, con todos los deberes cumplidos,
salimos a pasear por el barrio, elegante. Corresponde habiendo una marina
cerca, o quizá es al revés. Y unas palabras acerca de Marina
Alymos: inmensa, nunca creí que pudiera haber tantos veleros y cruceros
y catamaranes, y semirrígidos, y goletas y lo que sea que flote, todos a
lo largo de inacabables muelles. Y de todos los presupuestos, desde algunos
más pobres que mi añorado velerito anarres, hasta gigantescos
cruceros de ésos que requieren una gran tripulación y consumen
hectolitros de diesel por hora. |
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| El velero Hydra en
Epidavros |
| Ahora el velero: se lla ma Hydra, es
un Bavaria de 44 piés, es decir 13 metros y monedas. La manga
será, no pregunté, de unos catorce piés. Tenemos vela
mayor enrollable en el palo, y genoa enrollable. No parecen velas muy grandes
en relación al barco, quizá tiene poca área vélica,
pero no lo queremos para regata. Dos ruedas de timón, con piloto
automático y tridadata en el cockpit. Que también tiene una mesa
cómoda con conservadora de hielo. En proa, winche para el ancla, y
thruster para orientar la proa durante la maniobra, chiche éste que me
sigue pareciendo perfecto. Hay por allí un dinghy, cuyo motorcito
está colgado en popa, lo habitual. Vamos para abajo: a popa: dos
camarotes y el motor al medio, nada extraño. La mesa de
navegación amplísima, con radio y un GPS con buen plotter. Todas
las cartas posibles, y hasta corneta de niebla hay por ahí
cuidadosamente estibados, pues lugar sobra. En la banda contraria al puesto del
navegante, un baño. La mesa tiene lugar para ocho (algo
incómodos). La cocina amplísima, dos hornallas con horno y
heladera eléctrica. Hacia proa otro baño, otro camarote doble y
uno más con dos cuchetas. Los cuatro camarotes cuentan con mucho espacio
para las pilchas y demás porquerías. Tenemos agua caliente y
fría, presurizada. No hay tanque para efluentes, y por eso el Hydra paga
más impuestos que los que lo tienen. |
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| Navegación,
de Epidavros a Poros |
Epidavros, sábado 29 de mayo de 2010 -
A bordo del Hydra Soltamos amarras a las 08:10, luego de copioso
desayuno. Rumbo 210°, hacia Egina. A motor, el viento pegó el
faltazo. Hice un intento de motor y genoa, pero desistí
rápidamente. Egina, más concretamente Ayia, en el lado oriental
de la isla: nos bañamos a gusto, anclados frente al pueblo. Embuchamos
una enorme picada, con cerveza, claro, dormimos siesta, las chicas se
bañaron otro poco. Cuando otro velero, a esode las 14:00 nos
acusó de estar garreando hacia ellos, levantamos el pinche. Para bordear
el lado norte de la isla. Finalmente decidimos llegar hasta aquí. El GPS
decía que llegaríamos a las 18:18, y claro, así fue. Pero
no nos animábamos a entrar.No había mucho lugar, y la sonda
acusaba muy poca agua. Decidimos anclar fuera del puerto de Neas Epidavros (hay
un Paleo Epidavros). Cuando estábamos preparando el dinghy,
apareció el buen samaritano que nunca parece faltar, y nos indicó
dónde aportar. Así que luego de algunos nervios, y con la quilla
a diez centímetros del fondo, amarramos sobre babor. Una belleza, la
cubierta a nivel del muelle, más cómodo imposible. Paseamos algo
por la playa. Enzo, como de costumbre, hizo amistades: Elías, su esposa
Urania, y su hija Matina, linda chica que tiene olor a chivo, tienen un hotel
muy simpático a metros de la playa y el muelle. Nos regalaron un
montón de cítricos, producción local. |
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| Imágenes de
Poros |
Epidavros, 30 de mayo de 2010 Hemos
desayunado con ganas luego de dormir tranquilamente amarrados, y de despertar
sin despertador. A continuación, el famoso teatro de Epidavros, o
Epidaurus, según el idioma. Vale la pena. Más que eso.
Recité en la orchestra (como dicen los carteles) mi famosa
traducción del gauchesco sui-géneris al latín (en griego
no se me ocurrió nada porque no sé nada) que reza: Unus nox
procellosus erat / foras plubiat / et intro, / intro etiam plubiat. / Subite:
toc, toc, toc. Los amigos y Glo, en la última fila, allá
arriba, se rieron bastante. Después del teatro, el museo, pequeño
pero interesante. A continuación, el sitio arqueológico, bajo un
sol freidor de gente. Vueltos en el taxi a Nea Epidavros, nos tomamos unos
tragos en el hotel Avra, cuyos dueños, conocidos ayer, ya parecen viejos
amigos. Nos convidaron unas naranjas al licor que hace Urania. Ya ayer nos
habían convidado con un licorcito. Hoy no se navegó, dia de
descanso. Menu del mediodía: sandwiches y sobras de anoche. Poderosa
siesta. Paseo playero a pié y baño marino. Otra vez al hotel
Avra: Comimos excelente pulpo, muy buenos calamares, y un poquito menos buenos
langostinos. Postre casero: de Urania, claro. Café. Ya en el velero,
Bayleys, o como se escriba. |
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Poros, 31 de mayo de 2010 Buen
desayuno, rumbo 93° al principio, y luego otros que no registré.
Llegamos a nuestro primer waypoint en una hora, no había viento,
sólo vela de sentina. Cuando asomamos a mar abierto, apareció un
vientito. Trapos arriba, duró apenas media hora. En fin, por suerte el
motor está muy bien aislado, casi no se lo escucha, llegamos a Poros.
Con los nervios del caso, amarramos al estilo mediterráneo. Yo en el
ancla, Enzo al timón. Bastante bien, considerando la virginidad. Ya
tranquilos, fiaca y almuerzo. No tenemos el adaptador para conectarnos al pilar
de luz. A la hora en que apareció el port master, un mala onda de
aquellos, unos vecinos holandeses nos prestaron el suyo. Ellos no tenían
cable. Al rato se los trajeron, pero de otro tipo, así que ahora ellos
están colgados de nuestra conexión al más puro
estilo argento, será porque tienen princesa argentina. Hicieron bien los
viejos del príncipe en no invitarlos al casorio. |
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| Llegamos a Hydra,
el velero Hydra en Hydra. Escenas marinas |
Isla de Hydra, 2 de junio de
2010 Anteayer dejamos Poros por la popa, luego de recorrer el estrecho
canal que conduce hacia aquí. Otra vez hubo algo de viento, pero
también duró poco. Trapos arriba, trapos abajo, o mejor dicho,
enrollados. Hydra nos ha deslumbrado, es muy linda. Por la tarde empezó
un viento sur frescachón. Como estamos contra una defensa de piedra,
popa al norte, nada bueno. Y a un cata se le dió por cruzarse al lado
opuesto. De paso arrastró algunas anclas, y en efecto dominó,
todos empezamos a tener problemas. Nuestra ancla ya no nos sostenía
bien, y al recogerla se enganchó en una línea de algo, y quedamos
peor que antes, bien jodidos. Cuando el baile comenzaba a calmarse,
llegó otro velero y con calzador se acomodó a estribor nuestro.
Pero su skipper, un muchachito, se ofreció a ayudarnos. Le pasamos
nuestra ancla de respeto, y la llevó en el dinghy, y quedamos bien
anclados. Hoy, para terminar sus buenas acciones, nos desenganchó el
ancla de labor, y además la llevo hasta una buena posición. Nos
quedará cobrar ambas anclas mañana. Gracias Ewan, genio a vela.
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| Postales de
Hydra |
| Por la noche, ayer, fuimos a comer a la taberna
de Cristina, como corresponde a dos argentinos oficialistas. A Enzo y Marcela
no les hace tanta gracia mi reflexión. Al volver, un mensaje en el
teléfono, y la mala noticia: Mi padre falleció. ¡Qué
dolor, nunca había sentido algo parecido! Y la necesidad de seguir
adelante. Me acordé de mi amigo Gustavo Díaz, del velero Gandul,
a quien le pasó lo mismo, en una travesía más importante
que esta. Y que también decidió o debió continuar. |
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| Hoy hubo baño de mar,
contemplación desde un bar costero, que incluyó
degustación de bebidas locales. Nueva cena en la taberna de Cristina:
Mousaka para mí, soulaki de cerdo para Gloria. Nos encontramos con otros
turistas ya conocidos y algunos nuevos, y pese a todas mis tristezas, pude reir
un poco. |
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Marina Alymos, Atenas 3 de junio
de 2010. Hoy, otra vez sin viento, salvo cuando ya llegábamos
aquí y ya no valía la pena, amarramos a eso de las tres de la
tarde, luego de unas seis horas de motor. Hemos hecho lavado de ropa y de
personas. Mañana es el check-out, veremos si no hemos roto nada. A la
tarde fuimos a un comercio de electrónica donde estaba todo en griego, y
compramos queso de rallar para los fideos (en un súper, no en el negocio
de electrónica). Con esto, comida no quedará, pero dejaremos un
pack de cerveza, grave pecado del que alguien sacará provecho.
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| Vistas del regreso
a Atenas |
Aeropuerto Venizelos, Atenas, 4
de junio de 2010 Una niña llora, mientras su madre se despide del
otro lado del vidrio. La vida nos acomete con muchas despedidas, pero yo no
pude despedirme de mi padre. Aquí estoy, esperando un vuelo a Viena, y
mirando despedidas más felices, y que casi seguramente aguardan un
reencuentro. Pero mi despedida ausente, no lo tendrá. Me gustaría
que existiese un cielo como el que venden los mormones, con bonitas casas de
jardines sin cerco y el auto en la puerta, donde se encuentran los seres
queridos. Pero no. Volviendo a lo cotidiano, hoy Dimitris hizo la
revisación. Todo debe haber estado bien, porque me devolvió la
garantía. Nos despedimos de Vassilis, Dimitris y Efti (Maria, hija de
Vassilis y Efti, la otra integrante de DMS, no estaba) y el taxi de Elias nos
dejó en el aeropuerto, o aerodromo, como se dice en grecio.
Parakaló. Ya estamos en la sala de embarque, las salchichitas de Viena
que se cuiden, allá vamos. |
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| Y para terminar este relato, que
se continúa en otros temas del diario de viaje, que se pueden ver
haciendo click aquí, una foto de
otra navegación, unos días antes,en Porto Vénere, Italia.
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